Hermano que estás en todas partes, que tu voluntad no se imponga a la mía. Que no levante mi mano contra ti; ni te dé la espalda. Compartamos el pan y el conocimiento, el bienestar y la libertad. Perdonemos nuestras faltas y luchemos contra la tentación de la violencia, la mezquindad y el odio.
Y a este mundo que habitamos, librémoslo de todo mal. Amén.
Nos fuimos de excusión con las pequeñas a esta maravilla natural de Mallorca que atrae miles de turistas cada año. Es verdaderamente impresionante; 29 metros de profundidad, un kilómetro doscientos mts de longitud, un lago de 170 mts y por supuesto estalactitas y estalagmitas por todo. Arriba las instalaciones estupendas (los baños impecables), un gran bar, tiendita, jardinerías cuidadas y unos cuantos pavo reales que hicieron felices a las niñas, aunque supongo que después de nuestra partida quedarían con mal de panza de tanto plátano y mandarina que les dieron, (dimos). La iluminación dentro de la gran cueva me desilusionó un poco, aquello da para un súper espectáculo de luces y sonido; será la crisis. Luego está el conciertico que da un cuarteto en una barca (armonium, violines y cello). Tocan 4 o 5 veces al día lo que ya hace prever el automatismo con que serían interpretadas las piezas (Plasir d’amour de Martini, Tristesse de Chopin, la Barcarola de Offenbach y una “Alborada Gallega” del compositor Caballero, que confieso no conocer, aunque la música me sonaba). Menos el armonium que lleva una velita, los demás tocan de memoria en plena oscuridad,¿por qué no colocarles unos lindos atriles con velas?. Seguro que mejoraría la afinación y, al ser vistos, esto les animaría un poco, porque la cosa es bastante tristona.//. Al final, nos montamos en las barquitas, una pasada, ojalá fuera más larga la vuelta, y terminamos con el ascenso hasta la luz exterior.//. Un paseo recomendable para turistas y propios, especialmente en temporada baja, como ahora, que tienes todo el patio para ti y los tuyos!
Aquí el enlace a la web de las Cuevas del Drach (que nunca te explican por qué se llaman así).
Paloma, Luci, Abril, Rita, I y el pavo real mayor.



Foto Per Endström