Llegamos, cantamos, y nos fuimos a casa.//. El coro de escenario (Voces de Al Ayre Español) bien, la orquesta (Al Ayre Español) bien. Los solistas muy buenos; lo más interesante de la noche. La voz de la contralto (Patricia Bardon), dividía las opiniones, demasiado Amneris para algunos; pero de una categoría musical incontestable. La soprano (María Hinojosa), una princesita entre Heidi y Julie Andrews; estupenda pero con varias notas desafinadas en los ornamentos. El tenor (Helge Ronning) más que apropiado, muy en este estilo de interpretación barroca un poco afectada que gusta tanto. Y el bajo (Marek Rzepka), que me encantó en sus primeras intervenciones, fue pasando cada vez más trabajo con estas velocidades impuestas, una batuta (Eduardo López Banzo) indiferente a lo que su voz necesitaba para estar cómoda. En los tresillos del “Why do the nations”, sufrí. El otro extremo fue el “He was despised” súper lento, se sostuvo sin desarticularse por completo por la calidad de la mezzo.//. Y aquí llegamos al meollo del Mesías de este año. Me encanta la creatividad en un intérprete, especialmente agradezco nuevas propuestas en músicas muy conocidas (por ejemplo el trabajo de la orquesta en las arias); pero forzar al bajo, sentir el “Hallelujah” como una cancioncita intrascendente interpretada entre piano y mezzoforte, comenzar el “Glory to God” a media voz, perdiendo la oportunidad de esa explosión de sonido maravillosa con un gran coro al que se suman las trompetas por primera vez en toda la obra; pedir a este coro que cante el “The Lord gave the word” rapidísimo sin importar que las semicorcheas desaparezcan por completo; ya es mucho. Súmese el total abandono a su suerte del coro participativo y aparece un problema importante de concepto. De concepto musical y de entender este Mesías que organiza tan profesionalmente La Caixa; una cita que esperamos cada año con ilusión y ganas de cantar, de cantar cada vez más números!.




Foto Per Endström