He aquí el primer movimiento del Requiem de John Rutter. Con partitura y todo para irlo practicando.
Vivan las nuevas tecnologiás y vivan los artistas que entienden que sólo en la difusión masiva y gratuita de sus obras esta el futuro de la cultura. Mañana pongo el segundo movimiento.
Joan Vives envía esta tarjeta de Navidad en nombre de la Coral de la Universitat Oberta per a Majors. Caras vemos y de corazones sabemos.

Una alumna aporta la siguiente novedad, es…

¡maxiforte!
El sida no existe hasta que mata a alguien que conoces.//. Cuento 1, 2, 3, 4, 5… Amigos que visitaron mi casa, gente que era como de la familia, compañeros coralistas, profesores.//. Hoy los he recordado porque es la forma de estar más cerca de los enfermos y sus familias, pensar en que también supimos de luchas personales y familiares. De batallas perdidas, de medicinas en periodo de prueba, de viajes a Estados Unidos para apuntarse en tratamientos experimentales. Del rechazo y el miedo.//. Catalina atiende un paciente con sida en Son Dureta, drogadicto y acabado; al principio le asustaba. Un día llegó llorando pensando que se había cortado o pinchado con los restos de vidrio de la medicación que le habían puesto. Puro susto, puro cansancio también, de trabajar con gente que la pone a prueba cada día.//. Aquí en Mallorca no conozco ningún enfermo más que este paciente de Cata; tampoco he escuchado hablar de ningún amigo o pariente de alguien enfermo. Debe ser que hay lugares donde se habla menos del sida. Pero eso no lo hace desaparecer; son 41 millones de enfermos según la OMS. Como si toda España lo tuviera.//. Como no me he puesto el lacito, al menos lo dejo aquí por todos nosostros.




Foto Per Endström