flashes
Rayos y Truenos 17 de Noviembre del 2008
Estuve en Londres en agosto de 1975 y no había vuelto. Tenía casi 15 años y no me gustó, me sentí perdida y eso que iba con chaperona y 20 adolescentes más. Aquello era demasiado grande y demasiado gris y no tenía ni referencias ni edad para apreciar lo que había más allá de la lluvia.//. 32 años después encuentro que no se parece en nada a lo que recordaba, aunque el Big Ben sea el mismo y el río esté igual de marrón.//. Sólo un día para recorrer la ciudad; o elijo algo o me quedo con un poco de todo aunque sea superficialmente. Llego cansada así que la decisión viene fácil, autobus descapotado de dos pisos para un sightseeing tour que además incluye viaje en barco por el Támesis. Me parece turismo de viejita; perfecto. Nos animamos un grupito y la aventura resultó mejor de lo que esperaba.//. Tres horas sentada mirando y pensando, y escuchando un parlamento redactado hace más de ocho años, cuando hablaban del Eye of London como una atracción construída para recibir el nuevo siglo, no existía Harry Potter, y Carlos no se había casado con Camila. El día comenzó soleado y se fue poniendo gris de a poco, por eso Sherlock tiene mejor luz (cuando pasamos por Baker Street y me quedé con las ganas de visitar el Museo de Cera) y el resto de imágenes están más bien tristonas.//. Sushi en venta ambulante por unidades, una pareja decidiendo si subir o no al Big Bus, tarjetas guays para chicos gays, y los anuncios estupendos e iluminados de Picadilly Circus. Y una imagen del logo de Harrods donde esperamos largo rato a que subieran nuevos turistas.//. Ya quiero regresara por más. Más música y más cosas.




Foto Per Endström
Dejar un comentario