Estoy a punto de comenzar otro blog. La tentación viene de acompañar el nacimiento del nuevo coro de la asociación de colombianos con un espacio que vaya recogiendo desde la puesta de la semillita hasta el desarrollo de la planta. El nuevo corito lleva dos ensayos y son 5 gaticos. Pero tengo un pálpito, creo que será una cosa guapa. Y el hecho de sentirlo así cuando no hay casi nada que lo confirme me anima a ir contando jueves a jueves lo que va pasando en los ensayos.//. Tengo el nombre, se llamaría “Sólo los jueves”. Este fin de semana me lo pienso. Nos vamos a Londres a cantar el Mesías. Otra aventura musical…
Quedaba pendiente la otra cara de la moneda, como bien apunta Santiago. Aprovecho la clasificación anterior…
“Los que están en cuerpo y alma”: básicamente hay dos subgrupos, a) los que no tienen todavía la plaza fija, pero la quisieran, léase asociados de entre 3 y 6 horas. Preparan las clases y se esmeran, están prestos en el horario de tutoría. Abundan los inexpertos y los francamente malos. b) los “Maestros” universitarios, estos rara avis que técnicamente pueden ser mejores o peores, pero el amor por su disciplina trasciende sus limitaciones y nos anima a estudiar.
“Los que no están”: En el primer subgrupo no están por varias causas, están dando una conferencia en alguna parte, tienen reunión de departamento… o concierto fuera de la ciudad. Los puedes encontrar sin embargo, en el bar. En el segundo subgrupo encontramos a los profes que no están aunque estén en el aula, son ausentes mentales y sus clases si no fueran por lo aburridas y huecas serían un modelo de realismo mágico.
“Los que están y no están”: con el subgrupo de los que no tienen plaza fija ni les interesa, pero les vienen bien estas horitas de profe universitario (que todavía tiene cierto prestigio y te paga algún gusto); y el subgrupo de los que son fijos pero veleidosos. “Este cuatrimestre estoy más animado después de las vacaciones en Singapur, este cuatrimestre tengo lumbalgia, y este cuatrimestre… no sé, estoy depre”. Dan clase porque no queda más remedio para poder ser profesor universitario…
Y finalmente, “Los que están y punto”. Que son los que realmente empujan el carro. Con menor o mayor vocación, talento o brillantez, cumplen como un tractor. Casi nunca se enferman, responden los mails con frecuencia aceptable. Si les presionas con tu propio interés dan más. Sin embargo suelen ser tozudos o carcas según la generación. Entre estos también hay los muy ocupados por involucrarse en diferentes proyectos, por lo que a veces se pasan al grupo de “los que no están”.




Foto Per Endström