No sé si ya existe alguna clasificación de los tipos de alumnos que tenemos en las universidades, no en aspectos económicos ni socioculturales, ni siquiera tomando en cuenta el expediente académico. Simplemente partiendo de la actitud en y hacia las clases.//. Propongo cuatro categorías básicas: “los que están pero no están”; “los que están en cuerpo y alma”, “los que están según tengan el día” y “los que no están”.//. Salgo primero de la categoría que me hace más feliz, estos chicos que se entregan a lo que tengas para ofrecer. Curiosos y flexibles, pueden tener más o menos talento o capacidades, pero ponen interés, hacen los deberes, estudian, preguntan y te retan. Son un bien escaso.//. El segundo grupo, bastante numeroso; llega, se sienta, te mira, copia apuntes, nunca pregunta, rara vez se queja, se levanta y se va. Casi imposible aprender sus nombres, están pero no están, igual suspenden o sacan un notón. Los conoces cuando corriges el examen y te llevas alguna sorpresa, ¿dónde ha estado este chico; cómo no lo he identificado?.//. Luego están los que se comportan según el tiempo, unas veces parecen de los que se entregan y otras de los que están y no están. En ocasiones han sido alumnos interesados y participativos y luego van y hacen unos exámenes mediocres. De estos da rabia la veleidad y las pocas aspiraciones.//. Finalmente el grupo de “los que no están”, y hay varios subgrupos. El primero se integra con los que no vienen porque trabajan, y son gente seria. Se manifiestan antes de que empiece la asignatura, van a tutoría de vez en cuando y mantienen correspondencia para que no te olvides de que existen. Luego están aquellos de los que sólo has visto el nombre en la lista de matriculados, que no se aparecen en tutoría ni te envían un mail para dar ninguna explicación, especialmente cuando la asignatura dice expresamente que el 80% de asistencia es obligatorio. A veces aparecen en el examen final y cuando les dices que no se pueden presentar hasta septiembre ponen carita de “oh, no sabía”… aprietas la tecla de piloto autómatico y contestas “está en el programa”.//. Y el tercer subgrupo de “los que no están”… merece comentario aparte por el morro que se gastan (”qué riñones” en venezolano). Aparecen dos meses después del inicio de la asignatura, sin haber dado señales previas de vida, contándote sus dificultades laborales y familiares y exigiendo trato preferente, por el esfuerzo que hacen en sacarse una carrera siendo adultos o mamasitas sacrificadas. Estos me repatean por el victimismo y por las ganas de sacar ventaja sobre los “estudiantes de oficio”.//. No hay un protocolo oficial para estos casos, y se supone que debemos “ayudar” a los estudiantes universitarios que trabajan; esto es lo políticamente correcto.//. Antes de que salga úlcera hay que volver a la oración básica: “que alcancen los objetivos e incorporan los contenidos de la asignatura, cómo y dónde sea. Amen”. Y seguir soñando con la peli “En busca de la excelencia perdida”.



Foto Per Endström