misión cumplida

Categoría: Críticas, Mallorca, Música
10 de Noviembre del 2008

Resumir el concierto de ayer domingo es un poco difícil, especialmente porque estoy bastante cansada de un fin de semana que no me creo que ya se terminó. 8 horas de ensayo del Mesías participativo en Caixa Forum, 4 de clases de piano en Puigpunyent y el domingo desde las 18 h en el teatro para la prueba acústica que fue casi ensayo con los dos coros.//. Ahora, después del ensayo extraordinario del lunes, con Mestres y CUOM, comienzo a repasar el repertorio interpretado y los diferentes momentos musicales. Siento que valió la pena el esfuerzo físico y mental, fue una velada de buena música que el público agradeció con tantos aplausos que emocionaba. Cada uno de los grupos, con sus limitaciones y virtudes, presentó una buena muestra de lo que pueden hacer y de su potencial. Me gustó el repertorio elegido para cada uno, variado y pensado para no cansar ni a los cantantes ni al público. Algunas obras de los Mestres no las haré más durante un tiempo, el Mozart por ejemplo. Se hace obvio que con un ensayo a la semana y con tantos proyectos simultáneos, no hay forma de darle el nivel que requiere; con el Mendelssohn pasa otro tanto, seguimos con problemas de afinación.//. Tuve que quitar dos piezas del programa de Musicantes, dos canciones bellísimas para voces claras, que saldrán muy bien más adelante pero que ahora es un suicidio sacarlas al público hasta que no logremos un mejor balance y que las voces tengan más cuerpo. Me gustó mucho el trabajo de ensamble del grupo, que recordaran matices y velocidades; qué rica la flexibilidad con la que cantaron.//. De todas las “Serenatas” de Luis Laguna que he dirigido en casi 25 años como directora de coros, me quedo con la versión de los Mestres; un caramelito.//. En fin, cansada pero contenta.//. Sigamos en la brecha… hasta que el cuerpo aguante.

declaración… de la renta

Categoría: De la vida y de la muerte, Mallorca, Venezuela
10 de Noviembre del 2008

Entre las cosas que no olvido de Venezuela está lo que significaba viajar en transporte público, una pesadilla cutre y deprimente; por insuficiente, por irregular, por sucio. Tampoco olvido las imágenes que durante un mes completo pudimos observar a diario en un hospital del estado. Olores, suciedad; la fealdad de todo. El desprecio más absoluto de trabajadores y usuarios por los espacios, mobiliarios y hasta el instrumental y las máquinas; desprecio que se traducía en abandono total. Igual encontrabas un graffiti en un lateral de una máquina de rayos x, que rotas las taquillas de las enfermeras que terminaban poniendo cadena y candado en los huecos abiertos a martillazos en el latón.//. Y los colegios públicos… en una época en que abrí los ojos definitivamente a la pobreza de mi país gracias al trabajo que hacía para la “Fundación del Niño“, viajaba en jeep a barrios muy desfavorecidos. Conocí maestros maravillosos, y vi carencias de todo tipo. Y entendí por qué hablar de “colegio público” entre “mi gente” era como un taco, un destino-castigo que cualquier familia más o menos bien evitaba para sus niños.//. Y no pagué nunca impuesos. Pero no porque tuviera algún tipo de idealismo o desilusión con el estado; ni siquiera porque fuera una super listilla que evadía sus responsabilidades fiscales. No pagaba impuestos porque nunca supe que había que pagarlos, de forma especial quiero decir, como un deber o una obligación. Viéndolo en restrospectiva creo que pensaba que era algo como opcional, ni siquiera sé si con lo que ganaba hace 10 años tenía que pagar.//. Dónde comienza la historia, con el huevo o la gallina?… lo que si sé es que pasa por “educación” y más especialmente por “educación cívica”, y si me apuran, por el ejempo que deben brindar los líderes y su responsabilidad como modelos públicos. En aquellas latitudes la palabra corrupción es infinita en matices, y casi como Dios, omnipresente.//. La historia termina en que esta mañana fui por primera vez en mi vida, y casi cuando comienzo a rondar los cincuenta años, a una asesora fiscal. Pregunté desde el “a, b, c” y pedí que me lo explicara “con peras y manzanas”. Y entendí que pagas según lo que cobras, y que una parte la pagas cada mes en el descuento de la nómina y la otra en la declaración anual. Y que me toca pagar un 18% de lo que gane para que Abril y Luci sigan estudiando en este colegio público tan correcto que se llama Eugenio López y para que Zoltan tome el autobus 19 que lo lleva puntualmente a la Universidad (minutos más, minutos menos) y para que usando estas autopistas espectaculares que hay por aquí, podamos estar en media hora en el otro extremos de la isla. Y, aunque tenga seguro privado, saber que con mi tarjeta de la seguridad social, hasta podría pensar en cambiar de sexo si me diera el pronto.