Aunque había una sala con wifi, resulta que donde llegaba mejor la señal era en el propio lobby del hotel. Así que además de desbordar las mesas colocadas para conectarse (en las horas en que no se jugaba al tenis fuera por lluvia o porque se reposaba la comida), la juventud plenaba toda zona con señal. Aclarando que cada uno usaba su propio portátil pues el hotel sólo ponía un ordenador y con la siguiente tarifa: ¡¡1 euro/10 minutos!!. //. Pillé esta imagen cuando nos íbamos, pero llegamos a contar entre los dos espacios más de 20 portátiles (incluidos los nuestros).







Foto Per Endström