Una alumna de solfeo aparece en clase con una curiosidad, el perfume Sotto Voce, de la diseñadora italiana Laura Biagiotti. Trae como parte del frasco un diapasón, que produce un do central suave pero audible (al ponerlo en contacto con alguna madera que amplifique la vibración), un poco desafinadito la verdad pero toda una sorpresa. Isabel ya me lo había comentado y no me imaginaba cómo se incorporaba el diapasón al perfume. Aquí el reportaje gráfico.
Nadie sabe nunca quién fue. Las chiquitas dicen que fueron los grandes, los grandes dicen que fueron las chiquitas… a veces puede ser el papá… o la mamá… que al final tampoco se acuerda si realmente fue ella. Rollos de papel de water que desaparecen (y te das cuenta por supuesto cuando estás in situ). ¿Quién se llevó mi tipex?… este es un capítulo especial: Artículos de Escritorio, hasta el momento la única solución que he encontrado es tener todo por triplicado, engrapadadoras, rotuladores, sacapuntas; así alguno queda. Lo peor es el celo (el teipe caraqueño) pues parece que se presta a inmumerables manualidades, desde la construcción de gorros de cocinero hasta la elaboración de sobres extra large que contendrán dibujos que se supone cruzarán el Atlántico un día. ¿Quién merendó y no lavó el bol del cereal? Todos y ninguno. ¿Quién se duchó y dejó las toallas en el suelo? Pudo ser cualquiera. ¿Quién se comió el último yogur sin preguntar si “todos” ya habían comido yogur antes de zampárselo… “yo no fui”… si parece un equipo de fútbol.
Los niños prodigio asiáticos no dejan de sorprendernos.
Aquí este bombón que me envía Chiquitín desde Caracas.
En el Parque Nacional Canaima.
Con el éxito del iphone, cuyo modelo ya es copiado por otras marcas de móviles en todo el mundo, he recuperado una observación de hace unos años, cuando aparecieron las primeras pantallas donde con un dedo podías elegir contenidos y desplegables. En el lobby de hoteles y en aeropuertos fue donde encontré las primeras, casi había cola para toquetearlas; hoy, unas cuantas de estas públicas no funcionan, y tampoco hay muchas más que entonces. Pero no es esto. Es que son una guarrada. ¿Hay algo más sucio que nuestras manos cotidianas de calle?… Entonces estas pantallas tan elegantes y luminosas lo que van es recogiendo todo lo que llevamos acumulado entre las crestas papilares (cultura vía C.S.I.). “Pringoso” es la palabra, así queda la pantalla después de 2 o 3 llamadas, búsquedas o navegaciones. Claro que puedes estar con tu pañuelito limpia que limpia, o con las toallitas de las gafas en un bolsillito lateral para mantener el negro impoluto de la pantalla, o con el lapicito.//. Paso de pantallas táctiles, a menos que vengan con su guante ad hoc. Botoncitos y joystick, que allí al menos el sucio no se ve.

La imagen es de casadomo.com
Mientras esperaba para comenzar a dar una clase en el CESAG, encuentro un gran volumen sobre una de las mesas de la sala de profesores. Encuadernadas, decenas de ediciones del periódico “Baleares” del año 75. Me pongo a leer, curiosa por recuperar noticias de aquel año que sé importante para la historia de este país. Franco estaba vivo, aunque enfermo con su ataque coronario del que iban dando partes cada día, me pareció más bien escueta la información que salía. Otra cosa curiosa fue la poquísima información cultural, apenas cosas de espectáculos y algún concierto aislado, por ejemplo un discreto anuncio del Cuarteto Sonor (¿alguien recuerda datos?). Di un paseíllo por los clasificados, con especial ojo en la sección de “varios” y lo más fuerte que encontré fueron algunas señoritas masajistas. Sin embargo, y anunciando los nuevos tiempos, estaban y con buen tamaño, las últimas novedades cinematográficas…







Foto Per Endström