A las 3 de la mañana de hoy miércoles terminé “Amanecer”, el último (o penúltimo) tomo de la serie de amor, familia, vampiros y licántropos de la escritora norteamericana Stephanie Meyer. Final super feliz con cero bajas entre los protagonistas, el último capítulo se llama “fueron felices y comieron perdices”. Cómo decirlo, si todas las tradicionales fantasías femeninas adolescentes se pueden concentrar en un libro, helo aquí. Todavía tengo almibar entre las pestañas, no sé si es el trasnocho o la lectura.//. Como puede verse por la ausencia de posts en los últimos días, estaba ocupada leyendo pues es de estos temas que no pueden esperar a las vacaciones, era imprescindible saber si Bella se volvía vampiro, si se casaba con Edward y qué pasaba con Jacob su amigo hombrelobo. Ahora ya lo sé todo y puedo volver a utilizar mi tiempo libre-libre en escribir en el blog. Porque esa es otra novedad que ha traído la lectura, descubrir que realmente hay dos tipos de tiempo libre. El tiempo libre, que es básicamente cuando no estás trabajando y que usas para estar en casa, comer con la familia, jugar con las peques, estudiar, poner papeles en orden, revisar bibliografía, comenzar a organizar la tesis doctoral, y otras cositas de estas que se hacen en el tiempo libre. Y el tiempo libre-libre, que es ese tiempo tuyo tuyito casi robado, que utilizas para ir a la pedicura, comprarte unos zapatos nuevos, leer una novela de amor y escribir en el blog.//. Nada, que aquí estoy.

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