De Antonio Lauro, interpretado por Alirio Díaz.
“En cada casa había un instrumento, un cuatro, un violín, una guitarra, un bandolín, unas maracas, un tambor.”
Categoría: Música, Venezuela11 de Octubre del 2008
La periodista y escritora venezolana Milagros Socorro nos regala esta entrevista fundamental para conocer a un artista venezolano reconocido internacionalmente, el guitarrista Alirio Díaz. La entrevista completa en analitica.com.
“…En 1950 llega a España…
Con una beca del Ministerio de Educación Nacional. Al llegar allí me enteré de que Segovia daba cursos de guitarra en Siena, Italia, y sin pensarlo dos veces tomé un tren y fui buscarlo. Andrés Segovia incidió en la parte expresiva de mi ejecución. Yo había llegado con una técnica y un repertorio que no tenía ningún guitarrista europeo en ese momento. En esa época la guitarra europea atravesaba una crisis, apenas habían pasado cinco años del final de la Segunda Guerra Mundial, había escombros todavía en Italia. Cuando yo llego a Siena, en el año 51, o sea al año siguiente de Segovia haber fundado su cátedra de guitarra en esa ciudad, habíamos solamente cinco guitarristas; un curso que debía haber atraído centenares de guitarristas, tenía apenas cinco, y el mejor, modestia aparte, se llamaba Alirio Díaz, porque yo era el más viejo de todos, tenía más técnica, más repertorio, tenía una cantidad de obras que no las tocaba nadie, después de Segovia, sólo Alirio Díaz. Esto llamó la atención del maestro porque, además, yo imitaba su estilo desde los días en que estudiaba en Caracas y compraba sus discos para copiarlo. Ahí empezó mi carrera definitiva. A los tres años de estar con Segovia ya fui su asistente, el sustituto de los cursos del más grande guitarrista del mundo. Así comencé a dar conciertos en los grandes escenarios europeos. Segovia, me abrió las puertas del mundo. Entonces tomé conciencia de lo que tenía, de mi propio talento y de mis capacidades; de paso, encontré mi personalidad como concertista.
¿Cree usted que esas capacidades le vienen al artista desde su nacimiento?
Es una mezcla. Uno nace con un talento, pero en mi caso contribuyó mucho el hecho de que yo nací en La Candelaria, donde la música era el pan espiritual de cada día. En cada casa había un instrumento, un cuatro, un violín, una guitarra, una bandolín, unas maracas, un tambor. Era un pueblito de 400 habitantes lleno de música; y frecuentemente las noches nos reuníamos para tocar, cantar, bailar, y los fines de semana siempre bailes y serenatas. Todo eso estaba ya dentro de mi, unido a un aspecto claramente genético porque mi padre era un gran cuatrista, todo el mundo en mi familia tocaba y bailaba muy bien. Mi abuelo había sido guitarrista y violinista, mi bisabuelo era un gran cantor de velorios, que cantaba salves en los campos. Y luego, hay un entorno nacional de música: yo he estado impregnado de lo que se tocaba en las bandas, los valses, merengues, joropos, del sonido del arpa, de la bandola, de todas esas cosas nuestras. Hay una repercusión, sin duda, en toda la personalidad, a largo andar, y es un impacto que va evolucionando, se va purificando, se va haciendo más exigente, más puro, más noble. Y eso persiste a lo largo de la vida.
Usted se instala en Italia e inicia una vida de viajero.
Por todo el mundo viajé, por los cinco continentes. Dos veces estuve en Australia, lo mismo que en el Japón. Entiéndase que mi carrera comienza muy tarde, hay que tener cuidado de eso: mi primer concierto de guitarra fue en 1950, tenía Alirio Díaz, pobrecito, 27 años, cuando en otros instrumentos a los once o quince años ya están fogueados. Quizá si hubiera sido más joven me habrían resultado menos arduas aquella travesías interminables. Piensa que para ir de Roma hasta Sidney, son 30 horas de vuelo. Eso es la muerte. Llegaba extenuado, como convaleciente de una grave enfermedad. Necesitaba por lo menos una semana para reponerme, porque estaba cansado y no quería sino estar en la cama. Pero, por otro lado, tenía enormes satisfacciones. Una de las principales era el hecho de que mi nombre iba por el mundo aliado al de mi país. Yo divulgué la música venezolana; creo que fui el primer músico venezolano que difundió nuestra música, tanto así que hoy en día la música venezolana en guitarra, se toca en todo el mundo. Lauro, Sojo, Carreño, las cosas que yo he arreglado de música popular venezolana circulan por el mundo porque está publicado, está grabado y lo enseñan en los cursos.
Ahora usted está instalado en Venezuela; específicamente en sus casas de Carora y La Candelaria.
De alguna manera, siempre estoy en Europa, en el sentido de que traje mis cachachás para acá, pero vivo allí seis meses al año por mis compromisos de trabajo. Tengo conciertos, seminarios y participo como jurado de concursos. Yo fundé uno de los concursos de guitarra más importantes del mundo, en Italia, para estimular jóvenes, hace ya 30 años. Y, por otra parte, he tenido la fortuna de que a mí se me ha reconocido en mi país. He sido muy generoso, en todas partes he dado y también he sabido lo que me ha sido dado. Debo ser un hombre con suerte.
¿Se concibe, entonces, como un hombre de dos mundos?
Dos mundos no, yo soy hombre de un solo mundo: Europa y América Latina. La síntesis la he hecho en la música.
En JM Noticias encuentro un artículo interesante sobre los aeropuertos del mundo donde es más difícil aterrizar: Gibraltar, el JF Kennedy de New York, Tegucigalpa… Hay unos cuantos de vértigo, pero se lleva el premio la pista de Saba en la Antillas Holandesas, que mide ¡400 metros!. ¿Cómo se aterriza allí comandante Luis?
Dónde puedes encontrar hoy semejante intensidad. Esta fuerza que perturba el espíritu, este dominio del oficio que te postra de admiración… y esto era música popular en su tiempo.
Notefligth es un editor de partituras online y gratuito. Todavía está en versión beta (período de prueba) y no tiene (por el momento) la opción de agregar letra a las partituras vocales. Pero ya te puedes poner a escribir tus canciones y es fácil, lo básico es más fácil que en Finale, por ejemplo. Lo descubrí en despuesdegoogle.com.



Foto Per Endström