familia numerosa

Categoría: Familia
29 de Septiembre del 2008

Hoy una profesora del CESAG me preguntó, ¿Irina, tu tienes 4 hijos, no?… le respondí afirmativamente y de inmediato repreguntó en plan entrevista: ¿y qué ventajas para los hijos dirías que tiene el formar parte de una familia numerosa?. Después del primer segundo de sorpresa le respondí lo mejor que pude, pero después me quedé dándole vueltas al tema.//. Creo que para levantar un informe justo sobre las ventajas y desventajas de vivir en una casa con mucha gente en todas partes: lavabos, cocina, tele de la sala, y donde hay que compartir y esperar, compartir y esperar, a lo largo de muchos años, habría que preguntarle a los hijos y en diferentes épocas. Seguro que sus repuestas serían interesantes e irían variando con el tiempo.//. Estoy convencida de que ningún modelo de familia es mejor que otro por decreto. Demasiada infelicidad hemos visto en familias organizadas como Dios mandaba, y lo mismo en familias monoparentales, así que al final no es el modelo sino, como siempre, los protagonistas y sus ideas sobre la vida y la manera de relacionarse con los demás, de allí viene el cómo funcionarán “en familia”.//. Cuando una familia numerosa no es consecuencia de la ignorancia, la pobreza o un precepto religioso; sino el producto de una decisión, sí creo que se pueden comentar algunas cosas; en los otros casos lo veo más complicado porque no sabemos si teniendo otras opciones la familia hubiera tenido las mismas dimensiones. Mi abuela Adelaida que tuvo 14 hijos, ¿hubiera preferido 3 de poder elegir?, creo que es una pregunta sin sentido, tuvo su familia y no creo que renegaría del trabajo que le dio; aunque quién sabe, eran otros tiempo. //.Yo soñé siempre con cuatro hijos, el cuarteto de cuerdas… pero podrían haber sido seis… ¿los quería porque serían más felices y mejores personas siendo muchos?, para nada, los quería por razones estrictamente egoístas. Pero como soy muy feliz rodeada de tanta gente en casa creo que eso es bueno para ellos. Creo que tener una mamá feliz es lo mejor que le puede pasar a un ser humano. Y lo digo con total convencimiento y no pensando en mí misma. ¿Y que pinta el papá?… Mucho, antes y ahora. Con el papá se forma un equipo de amor, ejemplo y mando en diversas y variadas combinaciones, a veces complicadas y hasta contradictorias, los dos traen dinero, los dos conocen la calle y el mundo, los dos saben subir la voz y además hay que negociarlo todo porque cada uno tiene su historia y su manera de ver las cosas, y mientras somos más, es más complicado: compartir, repartir y esperar. Y aunque quizá estas líneas me traerán un disgusto conyugal, creo que una parte muy importante del papel del padre es mantener feliz a la mamá. Una pareja que se lleva bien, que se trata con respeto, generosidad y cariño, es un ejemplo 24 horas al día de convivencia para los hijos. Claro que no garantiza muchas otras cosas, ni su éxito profesional, que tiene que ver con la disciplina y con el amor al trabajo que le puedan trasmitir los padres a través del ejemplo y el discurso. No garantiza que se vuelvan autónomos pronto, que tiene que ver con un saberlos dejar ir, que tomen responsabilidades progresivamente y se enfrenten al mundo sin miedos. Pero crecer al lado de gente feliz te anima, te da ilusión por la vida; y quién no quiere vivir en un ambiente así.//. En la casa de una familia numerosa el mundo está en casa, adentro. Todo lo que pasará más adelante fuera, ha pasado primero en casa, los conflictos, los celos, los tiempos de vacas gordas y flacas. Es heredar la ropa del hermano pero también montar la fiesta entre nosotros mismos. Son las peliculitas familiares y las conversaciones de sobremesa para hablar de la vida y de la muerte. Es que Cata haya hecho la comida hoy y Zoltan haya buscado a las pequeñas al cole, y Emili lleve a Abril a la clase de piano y yo me haya ido con Luci a comprar las pipas de los hamsters y el espejo del periquito y luego pueda sentarme aquí a escribir esto. Y al final es lo mismo con 2 hijos que con 6, es sentirte realizado con tu gente, con tu casa, con tu vida. E intentar mantenerse un poco alejados del mundanal ruído.