En la parte de abajo de nuestra finca hay un gimnasio cuya especialidad es el boxeo. Ahora por el calor tienen todo un lado del local abierto y se puede ver a los hombres pegarle a la pera con sus manos vendadas, fajarse con el saco, mirarse al espejo mientras dan los saltitos adelante y atrás, y pelear en el mini ring mientras el entrenador les grita. Puedo dar otros detalles como el olor que sale del gimnasio entre las 8 y las 9 de la noche después de todo un día de caballeros pegándose de lo lindo. También cómo algunos esperan desde temprano antes de que abra el lugar para comenzar a entrenarse, con sus bolsas de deporte y las botas a veces colgadas al hombro.//. Mi papá hace años era aficionado al boxeo, así que nos tocó ver montones de peleas, especialmente de pesos pesados que eran sus favoritas. El Cesar’s Palace de Las Vegas, Don King, y las divisiones y unificaciones de la Asociación, el Consejo y Federación Mundial de Boxeo (que nunca entendí cómo iba la cosa) formaron parte de muchos años de mi larga y casi mítica infancia. Películas de 8 mm y Super 8 con las “más grandes peleas de todos los tiempos” todavía están en alguna biblioteca de la casa de mi mamá.//. Cuando había una pelea de campeonato, y mi papá no tenía baile, era siempre una ocasión especial, nos montábamos todas en la cama con mis padres, en el más puro estilo familia de leones, unos encima de otros, y a disfrutar de los golpes, narices y cejas sangrantes, salto de protectores con baño de saliva y los gritos de mi papá justo antes de un K.O. o cuando había que animar a nuestro campeón.//. “Telegrafiar un golpe”, “bajar la guardia”, “estar contra las cuerdas”, “dar un golpe bajo”, “tirar la toalla”, upper, “nocao” (que es como se dice en América), jab, gancho, directo…
y ahora, 40 años después, llegar a mi casa y encontrármelos fuera de la pantalla.
Aunque una vez dije que casi no había bichos en Mallorca (comparado con la biodiversidad invertebrada de los países tropicales) estando en la casita de Puigpunyent encontré este medio coco que nunca había visto. Y habían montones de aquí para allá, tipo hormiga, medían unos 3 centímetros. A ver si Llorenç, nuestro biólogo de planta, nos aclara un poco qué tipo de bicho es. Parecía bastante hostil!

Se murió Leto, el golden retriver que vivía con Aina en Lloseta y que de jovencito fue nuestro perro en el piso de Pelaires. Algún mosquito muérgano le contagió una leishmaniasis que lo debilitó rápido. La verdad es que según le cuenta Aina a Emili se murió de a poco, y pensé que era una despedida parecida a lo manso y bueno que fue en vida este perro tan bello. Tenía 9 años y unos meses y cuando nos vinimos a vivir a Mallorca ya estaba en la casa rodeado de la numerosa familia Gené. Si hay cielo de perros seguro que Leto está allá.//. Y el viernes el canario cantarín que tenía en la terraza, también se murió. No se de qué porque los pajaritos no despiertan tantas emociones ni salidas al veterinario, así que lo recogí y lo tiré a la basura sin muchas tragedias y sin muchos aspavientos. Total que las niñitas este año han hecho un pequeño curso de introducción a la muerte, primero varios de los hamsters; especialmente uno que se medio comió la mamá delante de los horrorizados ojos de Abril y ahora Grisson y Leto.//. Me apetecía dedicarle unas líneas a estos animalitos, porque fueron muchas las horas de juegos y alegrías que compartimos con ellos.



Foto Per Endström