igor yebra sobrenatural

Danza y teatro 7 de Septiembre del 2008

Ya lo he comentado antes, el máximo esplendor masculino hoy en día no está en el futbol, ni en el tenis, ni dirigiendo orquestas ni tocando piano… está en el Ballet.//.  La muerte del cisne, en coreografía del propio Yebra sobre la obra “El Cisne” de Saint-Saëns, fue impresionante. Introducción sin música, absolutamente espectacular, se te empieza a caer la mandíbula poco a poco, absoluta entrega y concentración, suavidad, precisión, belleza,  y un cuerpo que Dios le dio donde no sobra un músculo ni falta un centímetro. Había bailado un par de cosas antes, un pas de deux de Giselle (un ballet histórico que cada vez es más cursi),  y Sonatine con música de Ravel; pero no fue hasta El Cisne donde lo vimos resplandecer.//. Del resto del ballet, un fantástico Adagietto de Mahler, con una coregrafía maravillosa, moderna, tierna e intensa; y el final, anticlimático pero guapísimo, Purcell en plan teatro, La Pavana del Moro del coreógrafo mexicano José Limón.//. Todos eran solistas de primera y casi todos (Yebra no) parecían un poco desconcentrados, como trabajo de conjunto todo bueno pero imperfecto, o faltaba ensayo o faltaba cabeza. Bajó un pelín el nivelazo de lo que normalmente es la temporada de ballet en el Auditorium.

XIII Temporada de Ballet de Mallorca, Gala de Estrellas del Ballet de la Opera de Burdeos.

ballet-burdeos.JPG



Dejar un comentario