
Paloma e Irina, hace 5 años. De esas barriguitas, Rita y Llucía.

Paloma e Irina, hace 5 años. De esas barriguitas, Rita y Llucía.

Una nota por su cumple 119 debió salir el 24 de agosto, pero estaba demasiado ocupada no haciendo nada de verano.//. Una vez dijo que se enorgullecía más de los libros que había leído que de los que había escrito. Yo me enorgullezco de poder escribir de memoria…
“… una antigua vileza vuelve a mi corazón,
como el caballo muerto que la marea inflige a la playa
vuelve a mi corazón…
…Quién podrá condenarme
si esta gran luna de mi soledad me perdona”.
Hay formatos teatrales que ya están vistos y requetevistos, pero según la gracia, el talento y el arrojo de quien los utiliza se pueden revitalizar, o no. Fuimos a ver un espectáculo llamado Al llarg del Kurt, un viatge amb Kurt Weill interpretado por Vicky Peña, una muy profesional artista catalana, acompañada al piano, mejor imposible, por Jordi Camell. ¿Qué le faltó a la obra?, pues el último ingrediente de los nombrados, fue un show que se movió sobre seguro da capo a fine. Por un lado el piano, por otro una silla y un atril iluminado desde el que la protagonista leía textos que nos explicaban, en plan colegio, lo que fue la época y la vida de Kurt Weill en su periplo Berlín-Paris-New York. Todo leído, con gafitas de presbicia y todo. Se levantaba y cantaba, y se volvía a sentar y seguía leyendo. Vale, con gracia y talento, ya lo dije antes, pero más temprano que tarde la cosa se hizo aburrida, justamente porque faltaba la emoción que da el riesgo, el peligro de lanzarte sin muletas a convencer al público.//. Luego las canciones, las más en adaptaciones al catalán, un par en francés, un par en inglés y un par en castellano. Cuál era el criterio para cambiar de idioma, no se sabe; porque la cosa no era cuando en Alemania en alemán y cuando en América en inglés, era a veces uno y a veces otro y así. Las adaptaciones en catalán me gustaron especialmente, la relación de acentos texto-música fluía y era convincente, además que siempre se agradece entender de qué van estas canciones, la mayoría conocidas. Me gustó la apuesta de “venga, todo en catalán”; pero o el equipo se cansó o no tuvo tiempo de adaptarlas todas, porque entonces empezaron los idiomas. Horrendas las adaptaciones en castellano, y el bis en francés interpretado idéntico que la primera vez que lo cantó, sin cambiarle ni un ápice, como quien le da al rewind y luego al play. En los cabarets de verdad pasan cosas.
En fin, algo que pudo ser extraordinario se quedó sólo en bueno.