
En un mes se han multiplicado los anuncios en el parking donde guardamos la furgo.

En un mes se han multiplicado los anuncios en el parking donde guardamos la furgo.
Copio íntegro el artículo del periodista Juan Varela, por su pertinencia especialmente cuando acabamos de gastar casi 300 euros en libros, mochilas y “accesorios”. Lo tomo de periodistas.21
“Más de 107 euros para los libros del curso. Entre 7 y 11 kilos de peso en la mochila. Más de 6,8 millones de alumnos vuelven a las aulas con 14.000 libros de texto diferentes a un precio medio de 15 euros. ¿No es tiempo de cambiar la educación para acceder a una alfabetización digital de más valor y menor coste?
Cuando internet y el contenido digital es móvil y omnipresente es hora de plantear otra educación para aprovechar las ventajas del universo digital y dejar las viejas polémicas sobre el precio fijo, la gratuidad, el préstamo, etc.
Los libros de texto tienen un objetivo muy concreto (materia y curso), corta vida (cambian con los planes de estudio y se utilizan normalmente sólo un año), deben estar actualizados y deberían dar acceso a material complementario para profundizar y facilitar el trabajo de los maestros y las necesidades de los alumnos.
La solución es digital. Esas ventajas son posibles cuando hablamos de libros conectados, textos enlazados a material complementario, multimedia, documentación y personas o centros de interés de las materias tratadas. Libros para formar a los alumnos en los usos críticos y apropiados de la cultura digital.
Cuando los contenidos están en Internet y hasta el software se entiende como un servicio, no como producto final, es momento de tratar el libro de texto como un servicio a los alumnos para conectarlos con un ámbito mayor de conocimiento y prepararles para enfrentarse con más capacidad y criterios al mundo digital en el que viven, lo quieran o no sus padres y educadores.
Para ello es necesario una reforma del sector editorial, sustentado en gran parte en el libro de texto y que aprovecha sus conexiones con el poder mediático y político para imponer algunos intereses. Los libros de texto son casi el 17% de la edición total en España, 13.917 títulos en 2007.
De ese negocio, sólo un 8% son derechos de autor y el beneficio de las editoriales es del 6%, según datos de los editores asociados en Anele. El 25% es para las librerías.
El libro de texto digital debería ser un procomún, un bien público responsabilidad de la sociedad con derecho de uso y acceso universal bajo determinadas reglas: la legislación y los planes educativos consensuados entre educadores, padres, alumnos y las administraciones. Con el libro digital, una diversidad mayor de autores pueden colaborar en su redacción bajo supervisión de los consejos educativos para ofrecer textos actualizados a los alumnos y accesibles a través de equipos de bajo coste y sistemas operativos de dominio público.
La tecnología permite hacer más eficiente y accesible un derecho reconocido en la Constitución. Basta de polémicas inútiles y pensemos en proyectos de futuro antes que el futuro nos devore. Los alumnos ya viven una vida digital.