Que el mundo es un pañuelo no es ninguna novedad, pero cuando no llega ni a kleenex siempre impresiona. Tengo un coralista aquí en Mallorca, Joan Vives, que me contaba que tenía una prima que era familia de mi familia allá en Caracas. A veces me lo explicaba entre ensayo y ensayo pero al final no lo terminaba de entender y además siempre con prisas, pues menos. El final es así: viernes por la noche, cena de trabajo con el equipo de los Mestres Cantaires en Banyalbufar, en la casa de verano de Antonia donde en la parte de abajo su hermano tiene un bar. Y nos vamos al bar al final de la reunión, y de pronto, veo el momento como quien se sale del cuerpo y observa desde arriba: estábamos conversando animadamente, mis coralistas amigos, mi prima Magdalena Capriles que no veía hace ¿20 años?, hija de mi tío Luis Felipe el hermano menor de mi papá, que está casada con un venezolano hijo de Juanita que es mallorquina y prima de Joan Vives, mi coralista de la CUOM. Porque Juanita tiene su casa justamente en este pueblo, a menos de 50 metros de la casa de Antonia. Emili, mi esposo mallorquín, hablaba con el esposo de Magdalena, mi prima venezolana, en este pueblito en fiestas aquí en Mallorca, la isla donde parece que nunca pasa nada.
pd. tendría que haber incluido el hecho de que un hermano del esposo de mi prima
es novio de Maritza-Angelito, una amiga venezolana que ahora vive en Miami. Más no se puede!



Foto Per Endström
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