Los tres metales para Jamaica en 100 metros femenino (Shelly-Anna Fraser, Kerron Stewart y Sherone Simpson). El oro en 100 mts para Usain Bolt (9.69 seg.) record mundial. Jamaica tiene a los más veloces así como Etiopía y Kenia a los más resistentes. Pero es que no son tres o cuatro corredores, ni tampoco es una novedad. Ya en 1948 en los JJOO de Londres obtuvieron oro y plata en 400 mts, y plata en 800 mts. En Helsinsky (1952), 5 medallas; en Barcelona 4, en Atlanta 6, en Sydney 7, y en Atenas 5. Y en todos los demás JJOO desde Londres, entre 1 y 4, siempre corriendo. Y se podrían sumar las medallas de Linford Christie (Barcelona) y Donovan Bailey (Atlanta) jamaicanos de nacimiento, aunque compitieran por Canadá y Gran Bretaña.//. Jamaica tiene casi 3 millones de habitantes, es una islita al sur de Cuba con 240 kilómetros de largo; y como tantos países de sudamerica es rica y pobre a la vez, la misma historia de riqueza mal distribuida a pesar de sus buenos ingresos como productora de azúcar, bauxita y el desarrollo de la industria y el turismo; la misma historia de bipartidismo corrupto, pero aquí además armado y con tráfico de coca de por medio. El paisaje, la amabiliad de la gente y la fama del cantante Bob Marley (quien internacionalizó el reggae y el rastafarismo) sumado a la bandera de Jamaica en todo lo que se relaciona con la marihuana, es otro sello de Jamaica. Y llegamos al deporte, que no nace en grandes instalaciones, con deportistas de élite y centros de alto rendimiento. Aquí la cosa comienza cuando salen corriendo desde que saben andar, corriendo en campeonatos escolares, en carreras nacionales multitudinarias donde los que ganan después siguen corriendo en el Estadio Nacional de Kingston.//. Desde hace apenas 30 años la Universidad Tecnológica de Jamaica incorporó el sistema estadounidense de entrenamiento, gracias a Dennis Johson, sprinter quien había estudiado y entrenado en la Universidad de San José en California. Esto ha permitido que grandes atletas no se vean tentados a emigrar para continuar su formación en el primer mundo.//. Para los corredores de Jamaica es un orgullo el no haber dado nunca un positivo en dopping, aunque Ben Johnson (quien dejó Jamaica a los 15 años), canadiense de adopción, lo diera en los juegos de Seúl, con lo que perdió su oro olímpico, y la invalidación de su anterior record mundial de 1987, pues también admitió el dopaje. Se convirtió en una vergüenza para ambos países, aunque ya no representara el deporte ni el espíritu deportivo de Jamaica. Este espíritu que muestran desde Pekín Usain Bolt y Shelly-Anna Fraser. Y todavía quedan carreras por correr…
instrucciones para regresar de un fin de semana perfecto
Categoría: De la vida y de la muerte17 de Agosto del 2008
Lo primero es mentalizarse, “hoy se acaba y hay que regresar”; esto se repite en diferentes momentos, el desayuno, al pasar la vista por paisajes e instalaciones, y muy especialmente cuando se va haciendo la maleta, acción que debe realizarse lentamente y sin prisas, con breves pausas para tomar tragos cortos de bebida isotónica. Mientras se va terminando la labor, sintonice la antena parabólica de la tele en alguna emisora nacional, con mucha publicidad y con volumen medio (esto es importante para incorporarse poco a poco a la contaminación acústica cotidiana).
En el caso de haber viajado en coche, el viaje de regreso no debe hacerse de un tirón, hay que detenerse al menos en dos pueblecitos, un café o un refresco pueden ir bien, y mejor si se van descubriendo por allí algunos lugares de interés, esto mantiene la ilusión de una próxima escapada no muy lejana. Si vuelve en avión aproveche el tiempo de vuelo para ver fotos entrañables de su familia y su casa, mejor si son imágenes de navidad.
Al entrar a la calle o avenida de residencia realice varias respiraciones lentas y profundas. Combata pensamientos negativos sobre si los hijos que han quedado en casa habrán roto muebles, adornos, o el mando de la pantalla plana de la sala; o dejado morir de hambre y sed a los animalitos familiares. Tenga confianza y fe en la educación dada, aunque sean adolescentes; amén.
Ya en casa, recorrer los espacios predilectos es importante, pase por alto las camas sin hacer y los platos sin lavar en la cocina, especialmente cuando la bienvenida sea “¿pero no llegabais por la tarde?, queríamos arreglar un poco”.
Haga un plan inmediato, un concierto, cenar fuera o ir al cine funcionan bien, como una especie de buffer del pasado inmediato y el presente presente. La combinación de salida con cena, es ideal aunque su bolsillo lo resienta después del fin de semana espectacular; pero piense que es una inversión, lo hace como terapia de reinserción doméstica.
Finalmente y muy importante; evite con firmeza la tentación de arreglar la casa, puede desembocar en un ataque de llanto incontenible. Vaya evaluando de a poco, y generosamente, ese espacio que con cariño y esmero se ha ido configurando a lo largo del tiempo. Reafirme amorosamente la posesión de esos metros y el valor de la convivencia armoniosa…
y dé una buena mirada a internet, para seleccionar el próximo destino.

Vamos a un concierto en el Castillo de Bellver; ¿de qué?, me preguntan. - De música antigua, respondo. Y mi interlocutor con carita picarona dice: - Pero todos los conciertos de música clásica son de música antigua. Me río y le doy la razón, porque de autores vivos casi nunca o nunca escuchamos nada. El repertorio sinfónico, la música de cámara y los recitales de solistas básicamente se integra con obras del XVIII y XIX, y un poco de la primera mitad del XX. Los solistas de madera, incorporan más obras de la segunda mitad del XX y los coros también. Pero siempre es un repertorio minoritario, a menos que te apuntes a los festivales de música electroacústica o los que todavía se llaman de “música contemporánea”, donde interpretan obras de autores vivos o muertos del SS. XX y XXI.//. Pero el concierto del Castillo de Bellever no era de música antigua “normal”, ni siquiera barroca, era de música antigua antigua: Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio, Llibre Vermell de Montserrat, canciones y danzas de trobadores, baja edad media a tope. Panderetitas, flauta dulce, laúd, viola de rueda (hurdy gurdy o zanfona) y una cantante. Aquella música en un castillo medieval era para mi perfecta, arquitectura y música de la misma época (décadas más décadas menos). Sencillísima en texturas y armonías, más viva en el ritmo, melodías ondulantes que recordaban a veces a gregoriano y a veces a canciones de pueblo. Todo así, como traído por el viento. Emili me decía en tono burlón “igualito a los trios de la semana pasada… Schumann y Brahms”. Se refería a las dificultades técnicas, a los años necesarios para llegar a montar e interpretar medianamente bien obras de esa categoría. Pero después de sonreirnos coincidíamos en que no era necesario comparar, porque son magias diferentes. La música tiene esta infinitud.
(Stella esplendens, XIX Ciclo de Música als Castells. 9 de agosto)
Resulta que en Pekín un periodista despistado le preguntó a Leticia Ortíz de qué medio era, pensando que también era de la prensa. Y a ella lo único que se le ocurrió en el momento fue decir, “yo soy una princesa”, prontamente acudió el Príncipe Felipe y se la llevó en volandas. ¿Que triste no?, pudiendo decir algo como “antes lo era, ahora me dedico a ser princesa”, o, “si, pero estoy de sabático en la casa real española”. No sé, alguna cosa ingeniosa y con punch. Debe ser que uno se oxida de tanto sonreir a las cámaras…. por cierto… como es que nadie comenta los retoques que se ha hecho la princesa; naricita, boquita y me da que alguito más que se me escapa. Pero ha quedado estupenda hay que decirlo.//. Ahh, el verano…

¡Hogar dulce hogar!

El gran reloj de Pilot, ¡pruébalo aquí!




Foto Per Endström