Resulta que en Pekín un periodista despistado le preguntó a Leticia Ortíz de qué medio era, pensando que también era de la prensa. Y a ella lo único que se le ocurrió en el momento fue decir, “yo soy una princesa”, prontamente acudió el Príncipe Felipe y se la llevó en volandas. ¿Que triste no?, pudiendo decir algo como “antes lo era, ahora me dedico a ser princesa”, o, “si, pero estoy de sabático en la casa real española”. No sé, alguna cosa ingeniosa y con punch. Debe ser que uno se oxida de tanto sonreir a las cámaras…. por cierto… como es que nadie comenta los retoques que se ha hecho la princesa; naricita, boquita y me da que alguito más que se me escapa. Pero ha quedado estupenda hay que decirlo.//. Ahh, el verano…

¡Hogar dulce hogar!

El gran reloj de Pilot, ¡pruébalo aquí!




Foto Per Endström