Que ganas de aguarnos el verano con esas fotos de mal gusto con gente llorando ante los escombros de sus casas o de rodillas con sus muertos en brazos. Que pesados, no ven que estamos en tiempos olímpicos, paz y amor deportivo, Putin de un lado, Bush del otro, Sarkozy en el medio y todos aplaudiendo a sus muchachos con una sonrisa. Verano del primer mundo, con su clase media infinita haciendo turismo por todas partes, llenando museos y restaurantes, bailandito, pegados al móvil y tomando fotos con la cámara digital; lo que va con el calor y el buen humor. Pero vengan en la prensa a contarnos de Georgia y el Tibet y Pakistán. Para colmo te vas al cine para aprovechar el aire acondicionado, y la oscuridad para comer palomitas sin que nadie te vea, y sales deprimida con un Wall·E que te cuenta como los humanos acaban con la tierra una vez más, se ponen gordos en el espacio y regresan más tontos de lo que se fueron. Y no me valen las citas a Kubrick, Huxley y Orwell aunque estén bien mezcladitas con historia de amor robótica de por medio.
En fin que la realidad se impone y el cine no te salva.



Dejar un comentario