Llega el 1 de septiembre y se presenta la siguiente situación: 2 padres, 4 hijos, 5 exámenes. Emili tiene examen a las 8 de la mañana con sus alumnos del instituto, Irina tiene examen en la universidad con los alumnos de especial a las 9. Zoltan presenta a las 9 una asignatura de mates en la misma universidad y Catalina a las 8:30 tiene uno y las 11 otro. Quedan dos niñitas de 7 y 5 años colgando… solución: cada una prepara una maletita con juegos, lápices y folios y se separan, Abril con Emili al Ramón Llull y Llucía con Irina a la UIB. ¿Cómo terminará la cosa?, lea mañana el próximo capítulo. La primera hora no me preocupa, son las dos siguientes, cuando ya pintó todo, ya jugó con todo y ya la novedad no lo es más… Espero que no se aparezcan muchos a presentar el examen.
Cuando tenía 12 años me reía de los chistes de judíos, que eran muchos y sangrantes; me ponía una mano sobre la boca, pero me reía (¿en qué se parece una pizza a un judío?, - en que la pizza no grita cuando la metes al horno. ¿Cómo metes 20 judíos en un volkswagen?, - en el cenicero) y así seguían y se multiplicaban. También había (y hay) cientos de chistes de gallegos y “gochos” (como llaman a la gente de los Andes en Venezuela) y siempre los retratan como brutos y torpes; y tantos más de lisiados y minusválidos. Hacer humor negro con ciertos grupos o con las desgracias ajenas no es ninguna novedad, a veces se considera un rasgo de ingenio, o una forma de atenuar un momento de dolor (los típicos chistes de funerales). Pero siempre es de mal gusto, o como se dice ahora, políticamente incorrecto; porque está mal reirse de las desgracias ajenas… sobre todo en público.//. La libertad de pensar y de reirse de cualquier cosa es un derecho individual, y no tiene por qué seguir ninguna moral específica, creo que el humor tiene su propia ética; pero no debería aprovecharse de la ventaja que da una tribuna, un micrófono o una pluma para hacer sentir mal a otros, y si se hace “sin querer” lo suyo es disculparse con seriedad. Todo esto viene a cuento por el locutor que despidieron en la BBC por decir durante la retrasmisión de un partido de basket que la defensa del equipo que iba perdiendo tenía más agujeros que un avión español. El tío es un novato, quiso ser gracioso y le salió bastante mal; pero no estoy segura de que sea como para despedirlo, lo encuentro desproporcionado. Su mal gusto merece reprimenda, cuando hay muertos de por medio más, pero encuentro la cosa inquisitorial.//. Termino con esta caricatura que salió ayer en el diario dBalears. ¿Habrán reprendido a Bibi?.
“Si tens un déu que és jueu i gastes gas algerià.
Si menges pasta italiana i et fumes un havà.
Si agafes una turca bevent whisky escocès.
I te’n vas a fer l’indi amb el teu cotxe japonès.
Si plantes la canadenca tot fumant costo afganès.
Si menges cols de brussel·les mentre et fan un francès.
Tant si duus americana com mocador palestí.
Si utilitzes la i grega per escriure el teu país.
Ja em diràs com goses dir, estranger al teu veí”.
Extracto de la letra que Francesc Ribera, compositor de Brams, escribió para la cancón Com goses.
Tomado del diario dBalears de ayer 29 de agosto, pág. 19.
Viendo la tele encuentro un par de propagandas interesantes, la primera de sal de fruta ENO, un producto de toda la vida en Venezuela y cuya publicidad me sorprende entre las emisiones de los JJOO aquí es España. Lo especial era la comida que se mostraba sobre la mesa; primero pensé “qué parecido a una hallaca” y luego “¡pero esto es un pan de jamón!” y reconocí que efectivamente, en este comercial de ENO, las imágenes que presentaban eran de una cena de navidad venezolana. Insólito.//. El segundo anuncio es de DANACOL, una bebida para combatir el colesterol y que sigue en el aire (la de ENO también pero en una versión reducida), lo especial aquí es que los dos protaonistas, hombres de mediana edad, son pareja. No es que se digan mi amorcito pero la situación es conyugal. Está hecha con buen gusto y la encontré adaptada a los tiempos que corren.//. Nuevos aires publicitarios.
I.
Vuelvo a pasearme por un bazar chino. Y mientras camino y veo, pienso en la poca punta que estos comerciantes le han sacado a las olimpíadas (u olimpiadas como les guste más). No encontré ningún restaurant chino invitando a ver los juegos durate una comida con los mismos platillos que los deportistas podrían estar probando en Beijing (pero claro; ninguno tiene tele, esto es más de tasca, de bar y de restaurantes de menú); aunque igualmente podrían haber dicho “venga a celebrar el oro de Nadal y Llanelas degustando nuestro especial Pato Pekínés” (¿beijinés?). Pero nada, como si no fuera con ellos. La única anécdota que tengo al respecto es de la inauguración de los juegos; ese día pedimos comida china por teléfono, como tocaba, y mientras el joven esperaba que yo buscaba el dinero para pagarle, pidió permiso a Zoltan que estaba en la sala para pasar y mirar un poco. O sea que indiferencia tampoco. Después que le pagué le felicité por el espectáculo, me pareció lo justo.//. Hasta aquí llega el vínculo que he podido hacer entre la China olímpica y los chinos de por aquí. En ningún bazar (al menos por mi zona donde hay unos cuatro) había carteles o referencia alguna al magno evento, ni una camiseta con “el nido”, ni cuadernos con fotos piratas de deportistas, nada de nada. ¿A que llama la atención?.
II.
No he vuelto a la peluquería de los chinos, ni siquiera por el masaje, la súper silla, la destreza con las tijeras o el precio. La razón es impresionante. No hablan. Quiero decir no hablan ni castellano, ni catalán, ni inglés; sólo chino. Y esto atenta contra el principio más vital de ir a la peluquería: “interaccionar”. Oir los cuentos de la (el) peluquero, cotillear un poco, preguntarle por su novio-hijo-ex, sacarle el cuero a Leticia Ortíz, contar alguna confidencia de la que después te arrepientes pero que no tiene ninguna importancia porque será imposible de recuperar por ninguno de los dos, y finalmente, leerte la última edición de HOLA, que eres absolutamente incapaz de comprar pero igualmente incapaz de dejar de leer en la peluquería. Y los chinos no compran HOLA, ni Pronto ni nada de nada. Aquello es un “peladero e’ chivo” como dicen en mi país de origen. Así que he vuelto a pagar el triple por un corte de pelo… pagar por hablar y escuchar.
Como si no supiéramos ya que ir a la peluquería y comprarse alguna cosita es la psicoterapia más barata…
Tienen una casa en la carretera entre Esporlas y Puigpunyent, en la curva más alta. Y en la casita tienen un anexo que alquilan; una mini casita donde duermes en un pequeño ático con una ventana por donde ves la luna y las estrellas. Y te cocinan y te miman. Y puedes hacer un par de excursiones dentro de la Serra de Tramuntana, donde giras sobre tus pies 360 grados y sólo ves verde y espacio; y respiras como si fueras a cantar un melisma barroco para llenarte de oxígeno y de naturaleza. Y vuelves a la casita, y la comida, casera y original a la vez, te está esperando. Valores añadidos: tiene WIFI, toda la mantelería es bordado mallorquín de la mamá de Teresa, y los precios son accesibles, como para repetir y pronto. Recomendable para una escapadita romántica, un finde de soledad donde aclarar las ideas, o para irte con tu hija y redescubrir lo maravillosa que es.//. Y aquí mismo dejo el mail: CELDESUPERNA@telefonica.net
No me gustan los toros pero me encantan los pasadobles (ojalá que sea lo único que sobreviva de la fiesta sangrienta). Aquí, imágenes, música y personalidad vocal, casi me convence más cantando pasodobles que boleros. Un gustazo. Veo el vídeo pensando que es un documento histórico; y no sólo por Silverio. Y por qué no, canto “no cambio por un trono mi barrera de soool”.
Muy gringo esto de convertir a las grandes figuras (con las que se puede, claro) en objetos del deseo. Aquí una buena muestra de lo que se hace en una sesión fotográfica y luego con un toque de photoshop. Hasta ponerle más pelo en el pecho para que encarne bien lo de “matador”.
Para seguir haciendo reir al mundo desde Venezuela, jo.
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Ahora resulta que Usain Bolt es un chulito porque hace shows cuando pasa la meta y no le da una palmadita o un apretón de manos a los que dejó allá atrás. Dicen que eso no va acorde con el espíritu olímpico. ¿Y que les den primas por medalla a los deportistas si va con el espíritu olímpico?. Otra hipocresía de la ilusión de confraternindad que respiramos estos días. Usain Bolt es un chulo porque es un Dios, un Dios Olímpico; griego en toda regla, aunque sea negro.

Todo comenzó con la ilusión de colgar un chinchorro (parecido a una hamaca pero mucho más ancho y sin barra en los extremos) en la terraza. La idea era abrir huecos en una pared para un gancho y en la otra utilizar las vigas al aire para colgar una cuerda donde atar el chichorro. Parecía fácil.//. La primera duda fue, ¿y con el vaivén la cuerda no se irá mellando contra las aristas de las vigas?. Entonces pensé en una cadena, pero aquí el problema era al revés, la cadena terminaría rollendo o al menos desgastando el concreto. Recordé haber visto un sistema donde la cadena va dentro de una manguera y al salir de la manguera se coloca un mosquetón, lo que protegía una rama de árbol al colgarle tiestos pesados. Medí alturas y largos y me fui a la ferretería. El único problema fue que ningún mosquetón abría lo suficiente para que entrara el asa del chinchorro, pero encontramos una piecita en forma de “u” con una tranca que gira; perfecto. Al llegar a casa me pongo con Catalina, y descubrimos que la cadena, aunque cabe dentro de la manguera, no entra con facilidad… y eran 4 metros de manguera. Pensar. Listo, amarrar al extremo de la cadena algún hilo largo que en la punta tenga algo pesadito para que corra dentro de la manguera y cuando salga por el otro extremo jalar hasta que salga la cadena. Easy. Encontramos lana y una cadenita de metal pesadita. Medir, amarrar y dejar correr dentro de la manguera, esto montada en una silla y Catalina sentada en el suelo con el otro extremo de la manguera esperando que saliera la cadena. Salió, empezó a jalar la lana, la cadena pasaba, como a los dos metros se rompió la lana… repirar, pensar, la lana no sirve era obvio, de vez en cuando se tranca algún eslabón y al hacer fuerza se rompe. ¿Qué hacemos?, veo a mi alrededor, una caja de clips! hacemos una larga cadena de clips de metal, pero no llega a los cuatro metros… encontramos más clips pero de los de colores… me preocupa la resistencia pero lo intentamos. Cadena-clips de metal-clips de colores. Comenzamos de nuevo… salen los clips de colores, algunos medio abiertos, vamos con cuidado, casi llegan los de metal… y se rompen los últimos de colores… (ñuela madre). Los clips no sirven. Pensar. Sé que en alguna parte hay restos de cables de la red, me voy a buscar y encuentro uno perfecto, cable de equipo de sonido, de este que va del altavoz al equipo y tiene rayitas de colores; fino y resistente. Perfect. Ahora cómo unimos el cable a la cadena. Recuerdo que los clips de metal funcionaban bien; abro uno, meto un eslabón, perforo con una punta del clip entre los dos hilos de metal que van dentro del cable, lo cierro, ya tenemos cadena y cable unidos. Ponemos la manguera en el suelo bien recta y comenzamos a pasar el cable… poco a poco porque a veces el cable se pone tonto pero finalmente sale y comienza a entrar la cadena en la manguera, adelante, va pasando. Se atora… sale el cable y se queda la cadena a medio camino, otra vez. ¿Qué pasó? analizo la punta del cable… claro, al jalar el clip rompió la goma y abrió en dos el cable. Mmmm. Vamos da capo. Catalina está harta y quiere desertar, se lo prohíbo. Pensar. El problema es el amarre cable-cadena. Pelo una parte de cable y amarro muy bien los dos filamentos de metal a la cadena. Si señor, pasa el cable, pasa la cadena, colocamos el mosquetón, la pieza en “U”. Zoltan se une al equipo, abre los huecos y coloca el gancho. Aquí debería sonar el Pompa y Circunstancia de Elgar: colocamos el chinchorro. Probamos alturas y nos vamos meciendo por turnos.//. Si, ya sé que si hubieramos estado en algún peligro, hace rato estaríamos fritas. McGiver me hubiera suspendido.



Foto Per Endström