Copio íntegro un post del 18 de julio del periódico digital 20 minuto.es . Lo encuentro muy interesante, pedagógico diría, para entender como afecta la crísis a una empresa privada, en este caso del sector periodístico. Los que somo profes, funcionarios o trabajamos dependiendo en alguna forma del estado, estamos casi al margen de cualquier crisis económica (ojo dije “casi”) porque las pagas nos llegan de las arcas públicas y no de ventas o servicios.//. A menos que la cosa se ponga muy muy mala, difícilmente despedirán profes de un instituto, cerrarán una universidad que funcione o cerrarán colegios, (claro que los coros si que los pueden eliminar por “superfluos”… glup).
La solución empresarial es: despedir personal, redimensionar… y olvidarse de posibilidades como “y todos nos bajaremos el sueldo a la mitad para seguir juntos”, o “se van sólo los malos aunque sean nuestros amigos”. Business are business, no importa si eres de izquierda, derecha o centro, o juegues en cualquier otra posición del campo.
“Ésta quizás haya sido la semana más triste de la historia de 20 minutos.La fuerte caída de los ingresos de publicidad (los únicos ingresos que tenemos) nos llevaron hace ya mes y medio a recortar costes, entre ellos el de los columnistas y colaboradores externos, como ya os conté, y nos han obligado ahora a hacer 16 despidos. De ellos, 14 han sido en mi territorio, en la redacción: 10 en Madrid, y cuatro en nuestras redacciones en otras ciudades. El último lo he firmado hace apenas unas horas. Todo lo hemos hecho pagando la indemnización más alta posible e informando a nuestro comité de empresa, que está desempeñando su papel con un alto grado de sensatez y de responsabilidad y tirándonos de las orejas a los directivos (probablemente con razón) por haber hecho en su día un uso quizás demasiado alegre de los recursos de la empresa, yo el primero.
Paradójicamente, la crisis de ingresos nos llega cuando 20 minutos y 20minutos.es logran los mejores datos de audiencia de su historia: 2,9 millones de lectores diarios en las ediciones impresas, según EGM, y 5,7 millones de usuarios únicos al mes en la edicion on line, según OJD. Somos, como sabéis, el diario impreso más leído de España, incluidos los de pago, y el tercer diario generalista on line.
Hacer una lista de despedidos por motivos económicos es una de las tareas más ingratas que le pueden tocar al director de un diario. He tenido que decidir cada caso no tanto en función de lo que aportaban al periódico como en lo que costaban a la compañía. El consejo de administración de la empresa me puso una cifra, una cantidad económica de recorte salarial, no un número de empleados. Para que el recorte afectara al menor número de personas posible, he despedido a bastantes más jefes de salarios medios y altos que a redactores de salarios bajos. Entre los que dejan 20 minutos hay algún amigo personal mío.
Como he contado aquí varias veces, en las ediciones impresas de 20 minutos paginamos en función de la publicidad: si hay más anuncios, el diario tiene más páginas; si hay menos anuncios, es más corto. Hace dos años, nuestra facturación publicitaria comenzó a dispararse, y la paginación también. Decidí (sin calibrar muy bien sus consecuencias a medio plazo) contratar más periodistas, más maquetadores, más editores, más correctores… para hacer un producto aún más ambicioso, un diario que en el primer semestre de 2007 llegó a tener, entre todas sus ediciones, 580 páginas diarias. La edición de Madrid salió varias veces con 56 páginas, tantas como muchos diarios de pago. Por contra, las ediciones de las últimas semanas, con la crisis económica y la caída de la publicidad, apenas suman 400 páginas. La de Madrid tiene hoy 28 páginas, y no hay a medio plazo expectativas de que eso vaya a cambiar. Ahora, tras este pinchazo en los ingresos publicitarios y la consecuente menor carga de trabajo en la redacción, tenemos que volver a los costes salariales de hace dos años y prescindir de algunos periodistas, maquetadores, editores y correctores. Si no lo hiciéramos, estaríamos poniendo en peligro la viabilidad de la compañía en su conjunto.
Espero y confío en que el recorte no lo notéis los lectores en el producto, que seguiremos haciendo con las mayores exigencias de calidad. Y espero poder deciros pronto que crecemos de nuevo en lectores, en anuncios y… en periodistas (pero con prudencia)”.



Foto Per Endström