Me las envía la prima Cora Corsson…
“La felicidad no es un accidente…
1. Hay que intentar siempre hacer cosas nuevas.Las personas que viven en la rutina son 26 por ciento menos optimistas sobre su futuro cuando se les compara con quienes están constantemente haciendo pequeñas o grandes innovaciones en su vida.
2. Convierta su hogar en un paraíso. Haga todo lo posible porque su casa sea un sitio ideal: espacio para el descanso, limpio, con buen aroma, una fuente de tranquilidad, lugar para desarrollar sus pasatiempos, familia unida, en conclusion: un remanso de paz. Esto le ayudará a aliviar más fácilmente las hostilidades del mundo externo.
3. Disfrute las muchas cosas bellas que hay a su alrededor: Un amanecer, una flor, una obra de arte, una pieza musical, una buena jugada en el fútbol, la sonrisa de un extraño, la ternura de un bebé o el regreso a casa, son apenas unos pocos ejemplos de las muchas cosas maravillosas que a diario suceden y que no gozamos a plenitud.
4. Nunca se dedique a no hacer nada.Las personas activas sufren de depresión y otras enfermedades en menor proporción que los que poco o nada hacen. Mantener la mente y el cuerpo en acción es la mejor manera de conservar un espíritu joven.
5. El dinero no compra felicidad. Esta afirmación que parece no ser cierta en la primera mitad de la vida, se convierte en una realidad en la segunda parte. Porque las personas se dan cuenta que prácticamente siempre los momentos felices que han vivido nada tienen que ver con dinero.
6. Mantenga sus temores a raya. Imaginarse problemas futuros, preocuparse más de la cuenta, vivir asustado, es la mejor manera de amargarse la vida. Hay que procurar mantener la mente despejada y fresca el alma.
7. Mantenga su fé en Dios. La espiritualidad, rezar, y la fé hace que las personas sientan menos estrés, menos ansiedad y más aprecio por la vida
8. No se aísle: sea abierto, sea receptivo, involúcrese con mucha gente, interésese en sus vidas. Así descubrirá aficiones comunes, experiencias enriquecedoras y compañía en los momentos difíciles. Marginarse de la familia o de la sociedad es una forma de acelerar el envejecimiento del corazón.
9. Disfrute de la naturaleza. Salir al campo o la playa es muy saludable para el cuerpo, la mente, el espíritu y el corazón. Por esas cosas mágicas de la vida, la belleza de lo natural inspira, relaja y distrae.
10. Haga trabajo voluntario. Ayudar a personas necesitadas no sólo es una noble causa, sino un gran remedio para tensiones propias. Quienes ayudan al prójimo que sufre registran 72 por ciento más de satisfacción con la vida, que quienes no lo hacen.



Foto Per Endström