gremlins

Educación, Música 16 de Julio del 2008

Los niños, así en general, me gustan cuando ya son gente, cuando conversan, cuando te cuentan qué les duele, en fin, cuando cantan afinado. Los bebés me ponen nerviosa y los pequeños que moquean y patalean, más. //. Hace un montón de años me invitaron a dar una charla sobre música en el Teatro Tilingo de Cacaras, un espacio dedicado al teatro infantil, en sus inicios de títeres y marionetas. Los datos que me dieron fueron: para niños, hay micrófono y piano, unos 40 minutos. Pensé, piece of cake, o en criollo, “pan comido”, nos la pasaremos bomba.//. Llegó el día y me fui con mi maletita preparada, llevé el cuatro, un violín, flautas dulces soprano, contralto y tenor, instrumentos de percusión, y un plancito de canciones guays. Encontré que me esperaba en la puerta del teatro la organizadora, muy contenta diciéndome que ya estaban todos los niños dentro. Vale, estupendo, contesté, y se me ocurrió preguntarle de qué colegios venían… me contestó que no, que de ningún cole, que eran niños entre 3 y 5 años de centros pre-escolares públicos. Casi caigo muerta allí mismo; NO ERAN NIÑOS, era los otros, los que vienen “antes”. Estos con los que nunca había trabajado, estos que cuando uno llora lloran todos por alguna extraña telepatía.//. Caminé detrás de mi verduga hasta la parte de atrás del escenario y me asomé por un ladito del telón. Allí estaban, igualitos que en la escena del cine de Gremlins; unos se subían a los asientos y se cambiaban de fila, otros se tiraban cosas, las maestras distribuidas aquí y allá hacían malabares, equilibrios y magias para mantenerlos tranquilos. Piece of cake, volví a pensar maldiciéndome por lo bajín.//. Me olvidé de la maleta y de todo el plancito guay que traía preparado, respiré profundo, agarré el micro y me bajé del escenario después de realizar un saludo estruendoso del tipo “cóoomo están ustedes”. Que horror; no sé cuántas veces canté “los pollitos dicen”, con cara alegre, con cara triste, rápido, lento, la recité, la dramaticé, creo que logré que la cantásemos juntos, los hice dar palmitas, saltitos, me paseé por todo el teatro entre las butacas tan allá como me lo permitió el cable del micro, dejé a varios que saludaran o hablaran algo, creo que el micrófono fue lo más interesante del rato para ellos, así que a veces rugía y otras carraspeaba, estos fueron los únicos efectos especiales que se me ocurrieron. De vez en cuando veía el reloj y siempre faltaban 15 minutos; hasta que pude decir con una gran alegría “adios amiguitos, hasta la próxima”.//. Cada vez que veo los Gremlins revivo aquella experiencia y me sube un frío por la espalda.



Un comentario en “gremlins”

  1. Llorenç | 16/07/2008 a las 13:52:39

    Estoy de acuerdo, incluso alguna vez hemos usado la misma denominación referida a los engendros citados. De todos modos, los que sí han recibido siempre este calificativo en casa son los hamsters, estos terribles seres que se multiplican como por simple contagio.
    Una abrazo y un aviso (tienes un email)

Dejar un comentario