30 años después
Críticas, Música 14 de Julio del 2008

Público tranquilito, a quien Hodgson casi tuvo que dar permiso para ponerse de pie. Pero esta tranquilidad que estuvo presente en todo el concierto no significó para nada falta de entusiasmo; los aplausos, silbidos y gritos espontáneos estuvieron presentes todo el tiempo. Lo más increíble fue que solamente eran dos personas en el escenario y montaron una fiesta impresionante.
El músico digamos “de apoyo”, Aaron Mac Donald, es una especie de hombre orquesta: flauta, armónica, saxo soprano y alto, piano, y aparte hacer las voces de acompañamiento. Realmente estupendo. Fue como volver a escuchar los discos de Supertramp, pero sin batería.


Y aunque estaba prohibido, no fui la única que sacó el móvil…




Foto Per Endström
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