
Miss Universe 2008… La venezolana Dayana Mendoza.

Miss Universe 2008… La venezolana Dayana Mendoza.
Es un gran artista y lo demuestra cada vez que se sube al escenario; es su voz pero también su talento teatral, además de aquella presencia que impone. Pero ahora me cae mal, porque descubro que es incapaz de continuar con elegancia una obra que ya era buena antes de que él llegara, y me refiero al Festival de Pollença. Le fastidia cada vez que le preguntan qué siente al heredar la obra de Prokop y Newman, y ya la última vez cuando se lo preguntó Fernando Merino en entrevista para “El Mundo” casi se atraganta diciendo que ajá muy bien los otros que los felicitaba (que los dos están muertos mire usted) pero que ahora todo era nuevo. Y tanto. Me quedo especialmente con el programa de mano. Y me refiero (al menos los 9 años que me constan) a este casi libro que se hacía para todo el Festival, comenzaba con todos los créditos históricos desde la Reina como Presidenta Honoraria o algo así, el fundador, palabras oficiales de las instituciones públicas implicadas, texto de presentación y luego el programa de cada concierto, artistas, currícula y obras a interpretar. Y casi al final del libro, la lista impresionante de los grandísimos artistas que han pasado por el Claustro de Santo Domingo; solera, historia, trabajo y contactos internacionales para poder traer a lo mejor del mundo. Desapareció; ahora hay un programa por concierto, sin textos introductorios ni créditos de nadie. Un nuevo Festival, sin historia y sin memoria.

Público tranquilito, a quien Hodgson casi tuvo que dar permiso para ponerse de pie. Pero esta tranquilidad que estuvo presente en todo el concierto no significó para nada falta de entusiasmo; los aplausos, silbidos y gritos espontáneos estuvieron presentes todo el tiempo. Lo más increíble fue que solamente eran dos personas en el escenario y montaron una fiesta impresionante.
El músico digamos “de apoyo”, Aaron Mac Donald, es una especie de hombre orquesta: flauta, armónica, saxo soprano y alto, piano, y aparte hacer las voces de acompañamiento. Realmente estupendo. Fue como volver a escuchar los discos de Supertramp, pero sin batería.


Y aunque estaba prohibido, no fui la única que sacó el móvil…