En Discovery Channel pasan el original inglés del programa de divulgación científica “Brainiac“. Se supone que es ingenioso y modernillo y que no le hace ascos a nada. Lo último es cierto, hoy una parte iba de vómitos, las mejores y más efectivas maneras de vomitar rápido y mucho. Hubo “consejos de la abuela” bobísimos, explosiones controladas de coches y caravanas, cambio de voz con helio y efectos de electricidad estática. Lo encontré aburrido y mal actuado, aunque la idea tiene el mérito de explicar cositas científicas en plan guay; comparado con Cazadores de Mitos (Mythbusters), es malísimo.//. Pero lo que realmente me fastidió y animó a contarlo fue el experimento principal del programa, qué hacer para minimizar los efectos de la resaca; partía de la solicitud de consejo de un joven televidente. Pues uno de los actores se emborrachó durante tres días seguidos e iban haciendo el seguimiento de las “mañanas siguientes” apuntando y evaluando las características de la resaca (se tomaba unos 3 litros de cerveza cada vez). Finalmente la conclusión fue que si antes de acostarte bien borracho te tomas dos paracetamol y un vaso grande de agua, al día siguiente estás casi perfecto. Y la escena terminaba deseando al público “felices borracheras” ayudados de la nueva información.//. Después nos llama la atención que los chicos ingleses lleguen a Mallorca en manadas, se pasen el fin de semana borrachos y uno que otro se caiga del balcón del hotel y se estrelle al lado de la piscina.

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Otra vez dañado. No hay forma de que funcione, venga llamar al técnico y esperar los tres días de rigor para que baje del Olimpo. Llega y se pone, ya conoce el camino a la cocina, casi no le guío. Le dejo sólo y le digo que estaré aquí al lado en el estudio. Al rato me llama para decirme que la garantía (otra vez) no cubre la reparación necesaria, que venga a la cocina. Y me enseña la parte de atrás del aparato… infarto. Un hamster ha mordido un cable y se ha electrocutado, aquél que se había perdido por la casa (tenía la esperanza de que se hubiera caído por alguna terraza). Está allí con el cable entre los incisivos, torcido, y negro por debajo. El hombre se niega a quitarlo (qué de lo peor), pero yo lo mismo, aunque lo intento con la escoba, no sale, creo que hay que abrirle la boca para sacar el cable, me niego. Voy a despertar a Zoltan que no entiende nada, pero insisto y viene como un zombie; cuando llegamos a la cocina el hombre lo ha sacado ya, y se ha ganado los 33.99 euros que ha cobrado por la visita.//. Hay que comprar un programador nuevo para el lavavajillas porque se fundió con el cortocircuito. 150 euros más.//. Esto fue el jueves, el viernes en la noche Emili me llama desde la cocina; acaba de ver un hamster entrar a la despensa; lo acorralo y lo cojo, se ha convertido en bicho salvaje, casi un mes por ahí, solito. Venga a la caja con su hermano. Llamo a Abril y le pregunto cómo es que hay otro hamster suelto, “es que se habían perdido dos mami”. Suspiro y digo, bueno, al menos ya han aparecido los perdidos, uno muerto y otro que acabo de agarrar. Me mira con cara rara.. qué pasa Abril… “creo que falta uno mamá”, ¿pero no eran DOS?. Emili tiene cara de poseso mientras escucha la conversación, temo por la vida de los 11 bichos que quedan.




Foto Per Endström