Es la creadora del método cos-art del que ya hablé en otro post comentando el curso de una semana que se dictaba en el conservatorio de Palma. Pues terminó ayer con un concierto bien chévere, los participantes mostraron el trabajo realizado, pero también el talento que Dios les dio. Empiezo por el final, por el concierto. Me encantó poder escuchar obras que se programan poco, dos movimientos de la sonata para flauta y piano de Poulenc (una maravilla; por cierto el tema del 2º mov. es casi idéntico al de su motete “O magnum mysterium”); las Danzas Rumanas y el súper Allegro Bárbaro de Bartok, una danza de Lecuona (que no era La Comparsa), un fado portugués con Fernando Rubín a la guitarra, muchas arias de ópera con distintos intérpretes todos valientes y arriesgados, acompañados por las manos expertísimas del pianista Ricci; y al final la danza, una sorpresa cuando ya nos quedábamos con las ganas de ver el cuerpo total en acción. Aprovecharon al máximo las posibilidades de la biblioteca que se encuentra al salir del auditorio y que funcionó como una pecera donde las bailarinas mostraban detrás de los cristales sus movimientos, libres y calculados a la vez, nos encantó.//. Y todo el tiempo por allí, discretamente, Yiya Díaz. Este curso no dejaba de ser un homenaje y un reconocimiento a la solidez que ha alcanzado su trabajo, aunque no se dijeran estas palabras ni en la apertura ni en la clausura, pero esto es lo que era; una constatación de éxito. La siento ajena a grandes demostraciones públicas, más bien imagino su realización en el aula, en la sala de trabajo; allí donde se conjura el conocimiento y la experiencia con la dedicación del aprendiz, donde el cuerpo se convierte paso a paso en ser artístico.




Foto Per Endström
Hola,
Soy violinista.Estoy muy interesada en contactar con Yiya Díaz,para dar clase o saber si hará más cursos este verano.
Gracias
Hola María, puedes escribir a estudiocosart@metodocosart.com