Cada vez que termina un partido de fútbol muy importante (que son los únicos que veo) me quedo impactada con la expresión oral de los jugadores al ser entrevistados. Que contenidos, que correctos, que generosos con el adversario, que modestos en el triunfo y que temple en la derrota. Estoy convencida de que los entrenan, que los someten a sesiones tipo: a ver Mijitiño ahora yo soy el periodista y te pregunto qué te pareció el partido, ¿qué me dirías? no no así no, dilo mejor así, prueba asá, acuérdate de saludar y dar las gracias. Y así los deben ir aleccionando; desde la sintaxis hasta la expresión facial relajada y la mirada cordial. ¿Son así realmente?, ¿Ninguno se desborda de emoción cuando desde el plató en otro país lo saluda su papá?, ¿Cómo sacan esta fuerza sobrehumana para no gritar “rusos nos los comimos en ensalada”?.//. Emili dice que eso se va aprendiendo sólo, que va con la profesión. Yo no me lo creo, yo apuesto por el entrenamiento oral post entrenamiento físico. //. Los políticos podrían hacer un cursito con los futbolistas; este sería un buen trabajo para los que se lesionan, ”asesor lingüistico de político”.



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