de cuál nación? de cualquiera…
Dice César de María…
“Un país que no se ve a sí mismo en escena es un país de espaldas a su imagen, un país sin autoestima y sin impulso para salir adelante. Y una entidad cultural que no considera al teatro y a nuestra dramaturgia como una oportunidad de hablarle en peruano a los peruanos, desaprovecha no sólo sus oportunidades de acercarse al público sino también el potencial del producto dramático que se crea en nuestro país”.
(Del prólogo a la edición de las obras premiadas en el concurso “Ponemos tu obra en escena”)
Desayunar en un bar es una estupenda práctica que descubrí viviendo en España. Primero tuve que acostumbrarme a que “bar” no era sinónimo de antro de perdición y borrachera; en Venezuela desayunas o meriendas en una cafetería o una panadería; hace mil años también ibas a una “fuente de soda”; pero nunca a un bar donde sólo van los borrachos, las señoras que trabajan de noche, o alguien que está deprimido y necesita ahogar sus penas en alcohol. En España el bar para nada se asocia a borracho, allí desayunas, meriendas, te tomas el aperitivo antes de comer o cenar… y lees la prensa. He aquí el placer de desayunar en el bar, te sirven y te dejan el periódico. Además ves a la gente pasar, echas una mirada a la tele de la pared y te preparas para entrompar el nuevo día. Pero a mi esta cosa tan buena siempre me ha traído un problema. ¿Dónde pongo la taza y el croissant cuando leo el periódico?, debe ser la falta de costumbre, me falta entrenamiento histórico. Si pongo los platicos a la derecha y apoyo el periódico a la izquierda, cuando he leído varias páginas el periódico pesa mucho y se me cae por la izquierda; si pongo la taza detrás, siempre paso pena de mojar con café el periódico prestado cuando me traigo la taza por encima. Entonces voy rotando por toda la mesa los platos y el periódico. La verdad, un poco rollo.//. En cambio desayunar leyendo el periódico en el portatil no tiene desperdicio (mientras no te caiga el café en el teclado); puedes por ejemplo, tener en la mano izquierda el bol repleto de Cheerios, la cuchara en la derecha y de vez en cuando dejar la cuchara dentro del bol para mover el cursor. O el bocadillo delante del teclado y el café a un lado y más allá el agua con gas. La mesa se hace infinita y en el monitor cabe cualquier tipo de periódico, un tabloide, un berliner o un broadsheet, no se salen las hojas, ni te entintas los dedos… y nadie te lo pide prestado, porque es tuyo tuyito.





Foto Per Endström