comer (parte II)
Comidas 18 de Junio del 2008
Esta es la continuación del post anterior…
LLegas entonces a un equilibrio nirvánico, hay quien limpie y cocine lo básico y hay quien viene y cocina lo mejor. Pero el corazón está triste y te vuelves a enamorar. Y esta vez la cosa incluye barco que atraviesa el Atlántico con los libros de piano y las partituras corales. Ya en el primer mundo encuentras que, a) una ayudante doméstica que cocine, limpie, lave, cuide niños y sea invisible, es impagable; y b) que a tu media naranja le parece de una inmadurez subida la falta de autonomía que implica depender de que te cocinen, laven, etc. Grande y profundo suspiro. Tiene razón, así que a cocinar, al menos un 50% de las veces. Pero el tiempo, que todo lo organiza y todo lo cura, hace su trabajo, y un día encuentras que los hijos son adolescentes “y pueden/deben cocinar”, especialmente por aquello de la autonomía. Y la vida te sonríe nuevamente porque ahora las cocinadas se dividen ENTRE CUATRO.//. Y el sol puede brillar todavía un poco más pues compartes tu 25% entre los fogones familiares y un Mc Donald semanal o un chino eventual, la cosa mejora que es una maravilla.//. Sin embargo; el fantasma de la autonomía planea sobre el futuro. Porque los hijos se irán (algún día lejano, espero) y regresará el amenazante 50%… antes de ello, y si no logro empalmar los hijos que cocinan con la residencia de ancianitos en la que espero me preparen deliciosos platillos, cuento con que me favorezcan los astros y me gane la lotería.



Foto Per Endström
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