A veces definir lo cursi no es fácil; quizá porque todos tenemos una esquinita cursi en el corazón. Pero si te encuentras una cosa como esta, que además pasea de móvil en móvil, puedes usar la fígura retórica de la antonomasia para explicar “lo cursi”.//. Ah, el título de la obra es “Caricias, besos y mimitos”…



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