Ya lo había dicho Frank Herbert en 1980, unos seis años antes de morir: “Se crean enormes problemas cuando los errores humanos se cometen en la escala de un superhéroe… Los héroes son un dolor, los superhéroes son una catástrofe. Los errores de los superhéroes nos llevan a la mayoría al desastre.” y seguía: “Yo tenía esta teoría de que los superhéroes son desastrosos para los humanos, de que aunque crearas a un héroe infalible, las cosas que este héroe pondría en marcha podrían caer en manos de mortales errantes. ¿Qué mejor forma de destruir una civilización, sociedad o raza, que poner en manos de un superhéroe las salvajes convulsiones que siguen a su juicio crítico y a su poder de decisión?”.
Pero, es que hay superhéroes entre nosotros? por supuesto que sí, o es que Bush, Chávez o Aznar no son, eran, o se creían superhéroes?. Cualquier presidente con apoyo en el congreso, un poquito de luces (claras u obscuras) y la retórica adecuada, es un superhéroe potencial, o real; tiene la fuerza y los recursos, o como se diría en argot judicial tiene el móvil, la oportunidad y el medio. Y en sistemas democráticos, además, suelen tener la mayoría popular que apoya la salvación que nos proponen.//. Basta seguir aunque sea de lejos a Hugo Chávez para reconocer a un superhéroe descarriado. Ahora con la “Ley de inteligencia y contrainteligencia” este poder se multiplica en mil ojos y manos que pueden acusar, apuntar y culpar a cualquier ciudadano que no camine derecho o así se lo parezca a sus vecinos. ¿Esto no era como lo de la stasi de Alemania oriental?. Todavía me acuerdo cómo me conmovía con los discursos de Chávez cuando aún estrenaba la capa y la malla ajustada (ahora que lleva tres tallas más no le debe entrar). Era pura sensatez y transparencia, ponía el dedo en cada una de las llagas históricas de la democracia venezolana. Pero el tiempo y la desaparición de cualquier tipo de kriptonita lo dejó plenipotenciario y sólo con sus elucubraciones, que se fueron enrollando y rizando y torciendo y acostumbrando a que rico es mandar y poder. Y como siempre hacen falta malos (porque los archicriminales oficiales parece que están todos acojonados en sus casas) pues hay que irlos a buscar, sacarlos a punta de acusaciones de vecinos.//. Seguramente que desde lejos se adorna con más facilidad, pero es obvio que los mortales errantes de Herbert están inspiradísimos con la posibilidad de ser ellos también un poquito superhéroes.//. Las últimas noticias dicen que por los momentos está congelada la ejecución del articulado de esta ley de contrainteligencia; pero la ley sigue vigente.
No despistarse que los superhéroes no duermen, sólo descansan.



Foto Per Endström