carmen sofisticada
Danza y teatro 8 de Junio del 2008
Nada de Carmen la trabajadora del tabaco, medio desnuda y peleona. Aquí Carmen lleva los vestidos más impresionantes con largas colas y foulards. Estética posmo en todo el montaje: todo negro, rojo y poquito de blanco, cero decoración, música flotante que no va a ninguna parte; minimalismo flamenco, bonito y aburrido, música con nubes de salsa y espumas africanas (así como en la nouvelle cuisine). La primera hora y media me preguntaba, entre bostezos, por qué le pusieron Carmen, porque Carmen, sea de Bizet o de Saura es pura fuerza telúrica y aquí lo que apetecía era comer sushi. La última media hora la cosa se puso intensa (ya tocaba) y el taconeo de Sara Baras nos convenció, como siempre. Es como si tuviera un motorcito en los pies, tiquitiquitiquitiqui.//. Para sorpresa de todos, nadie la mata, indecisa entre dos amores se suicida (y yo esperando la sorpresa de que fuera Escamillo quien le diera la estocada final), ¿Carmen indecisa?.//. El público de pie al final del espectáculo y Sara Baras más contenta que unas pascuas; pero hasta el fin de fiesta donde bailan los músicos y va así en plan familiar-informal resultó como desabrido. Será el posmodernismo que es así.





Foto Per Endström
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