Cuando éramos pequeños obtener un permiso para salir, o encontrar una explicación para alguna duda vinculada con las verdades de la vida pasaba por el desvío de “pregúntale a tu papá”. Otra respuesta, esta vez relacionada con la pereza mental juvenil, era “búscalo en el diccionario” o la contrapregunta, “para qué te compré la enciclopedia”. Las tres respuestas ya pasaron a la historia; primero porque parece que ya no se pide permiso para salir, se sale; y segundo porque ya no hay papá, diccionario o enciclopedia que sepa más que Google. No hay quien te responda más rápido, esté siempre disponible y no se sonroje cuando le haces preguntas indiscretas. Además nos reúne en una gran famila sin prejuicios ni brechas generacionales, pregunta el abuelo y pregunta el nieto, y Papá Google siempre responde.
(Este post se lo dedico a Catecap quien fue la primera que lo llamó así).




Foto Per Endström