cantar

Música 3 de Junio del 2008

Todo el mundo canta, silba o tararea; o cantó, silbó y tarareó alguna vez hasta que algún profesor o pariente le dijo que lo hacía mal, que era sordo o que no servía para la música. Y fin del canto. Una crítica negativa a temprana edad es lo peor que se le puede hacer a una persona, solamente se me ocurre compararlo con una especia de castración; o con las maldiciones de los cuentos de hadas “y nunca cantarás bien” y por supuesto estas maldiciones se cumplen, porque han venido de una voz autorizada o de alguien querido y capaz de herirte. En adelante la persona se autoexcluye de manifestarse musicalmente, se aparta del mundo de los que “hacen” para conformarse en las filas de los que escuchan.//. Cantar es tan propio, tan intrínseco del ser humano, como caminar sobre dos pies, y al igual que caminar, primero nos arrastramos, después andamos a gatas, nos caemos muchas veces y finalmente andamos erguidos, unos con más gracia que otros, pero todos disfrutando del poder desplazarce por el mundo de forma autónoma, eficiente, y satisfactoria. Y vuelvo a decir que cantar es lo mismo. Hay niños que caminan antes y hay niños que cantan afinadito muy pronto, pero todos caminarán y todos cantarán si mínimamente se les guía correctamente y no hay patologías que impidan su desarrollo.//. Ahora bien; hay quienes además de caminar son gimnastas, atletas, futbolistas o bailarines y hay quienes desarrollarán voces extraordinarias, y como los primeros, entrenarán horas y horas, años y años para llegar al control total de su instrumento vocal. Y habrá niveles y niveles, los malos, los mediocres, los buenos, los excelentes y los genios, los que sumaron condiciones básicas sobresalientes a dedicación, disciplina y paciencia.//. Y aquí quería llegar, una voz no se construye en dos días, ni en un año, ni en tres. Acoto que me refiero al canto académico, sea lírico o coral, que al final las bases técnicas son las mismas. Las voces se van formando poco a poco con trabajo, amor y paciencia; hay quienes llegan con más condiciones y hay quienes van poco a poco; pero los únicos que no progresarán en el coro, o en la clase de canto, son los vagos, los que no hacen ningún esfuerzo y se conforman con ir cantandito, repitiendo año tras año los mismos fallos. Y no digo que no sea válido, cada quien es libre de disfrutar a su manera de la maravilla de cantar. Pero que bonito sentir en carne propia que lo haces mejor que el año pasado, que vale la pena insistir, ser paciente, confiar y entregarse con ilusión. Entonces se multiplica por mil aquella sensación tan rica que sentimos en la ducha!



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