La primera la llamaré Pasión Coral. Joan Vives, querido cantaire que nos envía frecuentemente anécdotas de ópera, llevó su vídeo cámara y estuvo todo el viaje filma que te filma. La noche del viernes, al llegar al hotel cansadísimo como todos, decidió darle una miradita al concierto. Se acostó, se la apoyó en el pecho bien cómodo y dispuesto a disfrutar de la peli, le dio al play… y en esa misma posición se despertó al día siguiente! Le digo después de soltar la carcajada, vale pero cómo quedó el concierto? y me contesta “No vi nada, me desperté y la cámara ya estaba sin batería”.
Eugenio y Luis (el esposo de Cati, una soprano) están disfrutando de un cuadro de Goya; al ver la espalda de un hombre con una cadena por fuera del traje comentan entre ellos que debe ser un obispo y que se parece a Martínez Camino. Sin terminar casi de pronunciar el nombre y ya se había volteado hacia ellos el caballero… ¿me conocen? e inmediatamente y después de un afectuoso apretón de manos les buscó conversación y entablaron cordial intercambio con el secretario general de la Conferencia Episcopal Española. Los nuestros contaron que venían de Palma y lo que estaban haciendo por Madrid, y recibieron la enhorabuena del Monseñor.//. Esta anédota se podría llamar Bendición retroactiva!
Están Gerardo y Maripaz observando silenciosos una dramática representación de la expulsión del Paraíso, donde Adán aparece famélico y demacrado. Gerardo le pregunta a Maripaz ¿tienes una navaja? y ella le repregunta con sorna si quiere robarse la obra de arte, a lo que el otro dice “no, es para cortarme las venas porque este primer padre lo que da es pena”.
Ahora contaré el pecado pero sin nombrar a las pecadoras… rrresuuultaaa, que un grupo de honorables damas de la Coral fuéronse a cenar y celebrar el éxito del concierto, como tocaba. Después de una cena bien regada con el fermentado zumo de la vid, tomaron un taxi para volver al hotel y en vez de pedir al chófer que les llevara a la estación “Príncipe Pio”, la presidenta del equipo muy elocuente le pidió ir a la estación “Pio Pio”. Ante la carcajada general del grupo, dicha señora sintió la necesidad de explicar su traspiés por lo que expuso que venían de celebrar, y la verdad “es que estamos un poco gatas“. Doble carcajada por parte del grupo y me imagino que el pobre hombre no entendió nada. (Gata en mallorquín es borracha).
Y en otro lugar, damas no menos festivas que las anteriores tomaban chocolate con churros y una dice “ya estaría bien que nos alegrase el rato uno de estos muchachos cubanos tan guapos” (esta es la versión censurada). Al rato pasa por su lado un gentil caballero que les dice con acento extranjero “que grupo de señoras tan guapas y tan elegantes”. Ante la pregunta inmediata de si era cubano el joven respondió “no señora, dominicano”.//. Se extiende por otras islas el encanto caribeño!
Nuestra tenora Teresa tiene muy buen apetito, y lo demostró comiéndose casi dos platos de callos. Cuando le preguntan si no le da miedo que le haga mal explica que tiene un estómago estupendo y súper fuerte. Le dicen “caray que bien, toca madera”, y como lo único de madera que había cerca era la tabla de quesos surtidos que había pedido otra de las compañeras, se la acercaron para que la tocara; pero parece que no había escuchado el comentario y al ver que le ofrecían la tabla pues extendió su mano y se comió un buen trozo de queso! Bon profit!

Foro enviada por José Camprubí.









Foto Per Endström