bones
Cine, radio y TV 28 de Mayo del 2008
Es una serie de polis y huesos, antropólogos forenses, amigos, gente guay, equipos alucinantes. Nació con pocas pretensiones y allí sigue como si nada, ahora en plan más divertido, más “para toda la famlia”. El punto que me anima a escribir es ir descubriendo cómo a través de sus capítulos aparentemente inocuos se van reforzando algunos de los valores propios de la cultura de masas norteamericana. Me dirán, “gran novedad”, el cine gringo se ha caracterizado por presentarnos salvadores, heroes y super hombres, acompañados de la imagen del “made himself man”. Otro tópico es el del intelectual como bicho raro, o el empollón del cole presentado como tonto, que vive fuera de este mundo y no se entera de las verdades de la vida por estar metido en sus libros, laboratorios o números, según sea el caso. En fin la reivindicación permanente del hombre común y corriente, el Simpson que según América (del norte) todos llevamos dentro.//. Y vuelvo a Bones. En un capítulo se hace clara apología a la pena de muerte, se justifica y eleva como la única opción contra los malos malísimos violaniños y descuartizadores. En otros muchos, la fe, el valor de la religión en la vida del protagonista masculino. Ya perdí la cuenta de los capítulos que terminan o pasean por una iglesia, donde la super prota, genio y atea, queda por debajo del simplote y buenote que cree y “siente” a Dios. Aquí no hay nada de ingenuidad, esto es adoctrinamiento puro y duro.





Foto Per Endström
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