Unos se rien, otros cumplen el trámite y otros realmente disfrutan. Mínima aproximación a la Biodanza, incorporar el disfrute del cuerpo, del tiempo, de la música y de la compañía. Estar allí y ser con todos, a través de la danza, del movimiento.
Es una serie de polis y huesos, antropólogos forenses, amigos, gente guay, equipos alucinantes. Nació con pocas pretensiones y allí sigue como si nada, ahora en plan más divertido, más “para toda la famlia”. El punto que me anima a escribir es ir descubriendo cómo a través de sus capítulos aparentemente inocuos se van reforzando algunos de los valores propios de la cultura de masas norteamericana. Me dirán, “gran novedad”, el cine gringo se ha caracterizado por presentarnos salvadores, heroes y super hombres, acompañados de la imagen del “made himself man”. Otro tópico es el del intelectual como bicho raro, o el empollón del cole presentado como tonto, que vive fuera de este mundo y no se entera de las verdades de la vida por estar metido en sus libros, laboratorios o números, según sea el caso. En fin la reivindicación permanente del hombre común y corriente, el Simpson que según América (del norte) todos llevamos dentro.//. Y vuelvo a Bones. En un capítulo se hace clara apología a la pena de muerte, se justifica y eleva como la única opción contra los malos malísimos violaniños y descuartizadores. En otros muchos, la fe, el valor de la religión en la vida del protagonista masculino. Ya perdí la cuenta de los capítulos que terminan o pasean por una iglesia, donde la super prota, genio y atea, queda por debajo del simplote y buenote que cree y “siente” a Dios. Aquí no hay nada de ingenuidad, esto es adoctrinamiento puro y duro.

los hijos siempre serán hijos
Categoría: De la vida y de la muerte, Emili, Familia28 de Mayo del 2008
Emili escribe un post en mi papá me mima donde plantea si la maternidad y la paternidad deberían tener fecha de caducidad. Si al terminar la etapa nutricia, asistencial y finalmente de apoyo afectivo en la adolescencia, no debería rescindirse el compromiso entre unos y otros y rediseñar la relación, actualizándola con nuevos vínculos según lo que tengan en común en el presente, sin permanecer atados por la vivencia de la infancia que se prolonga ad infinitum.//. Creo que para que desapareciese o se rediseñase el vínculo histórico-social de la maternidad-paternidad después de la infancia, primero habría que revisar qué vemos o seguimos viendo en nuestros hijos cuando son mayores. Es posible que muchos padres los vean como desconocidos, crecieron y cada uno tomó o siguió su camino, en común queda afecto y recuerdos, nada más. Otros mantienen aficiones comunes, rituales de la juventud que se mantienen de forma gozosa en la etapa adulta; reunirse para compartir lo que sembramos, sin que sea una interminable enumeración de anécdotas históricas. También reconozco un sentimiento de trascendencia, verse en los hijos, identificarse con ellos como una extensión de nosotros mismos, saber que no morimos del todo cuando hemos sido padres amantes; y creo que este sentimiento no caduca.//. De “Un invierno en Mallorca” entendí que en parte George Sand dejó a Chopin porque habían problemas con Solange. Se dice que en la agitada vida de Sand una cosa fue constante, no despegarse de sus hijos bajo ningún concepto. Las madres, al menos las buenas, nunca renuncian.
Quizá es un defecto de la doble X.



Foto Per Endström