el “sistema” gana el príncipe de asturias
Categoría: Críticas, Música, Venezuela21 de Mayo del 2008
Si señor, el Sistema Venezolanos de Orquestas Infantiles y Juveniles, o usando el nombre completo: La Fundación del Estado para el Sistema Nacional de Orquestas Infantiles y Juveniles de Venezuela (FESNOJIV) ha sido galardonado hoy con el Premio Príncipe de Arturias de las Artes. ¿Todavía hay gente que no sepa lo que se hace en el “Sistema”?: Orquestas, orquestas, orquestas; orquestas sinfónicas completas que siembran el país de arriba a abajo de niños y jóvenes músicos. Orquestas pre-infantiles, sinfónicas infantiles y juveniles cuyos miembros pasan luego a integrar las filas de orquestas profesionales de Venezuela y de todo el mundo. Las orquestas del sistema funcionan en núcleos, que son las nuevas escuelas de música con una filosofía diferente: se toca cada día y desde el principio del proceso de formación musical; “dos o tres horas cada día” que significa de lunes a viernes y muchos sábado y bastantes domingos. No existe la música clásica como Olimpo del saber musical, al que se accede lentamente, con esfuerzo y sufrimiento y con aquel respeto reverencial que nos hacía de niños temblar antes de cada concierto. Aquí la cosa es tocando y aprendiendo, y hoy es Beethoven en versión facilitada, mañana es Haendel original y pasado la obertura de Guillermo Tell para ver si es verdad que la cuerda suena y los metales soplan. La música vivida con una alegría infinita, con la cotidianidad que desnuda prejuicios y se salta de dos en dos los escalones del gradus ad parnassum tradicional. El progreso de los muchachos no tiene límite de velocidad y la aceleración es constante. Los profes del sistema trabajan con entrega y vocación de servicio porque saben que están haciendo patria, que están dándole a esos niños una oportunidad única de movilidad social, de pertenencia, de identidad. Y los efectos del sistema desbordan el núcleo y afectan y benefician a la familia completa, al barrio, al pueblo y finalmente a todo el país.//. Los conciertos de música clásica, académica o culta, como quieran llamarla, en Venezuela están llenos de gente joven, jóvenes en el escenario y en el público. Miles de jóvenes que sueñan con ser solistas o jefes de fila, sentarse en el primer atril o subir al podium; y miles que quedan como público iniciado y agradecido.//. Al frente del mostruo bueno está José Antonio Abreu, genio y visionario, y detrás un equipo inmenso unido por lazos históricos y por convicciones comunes. El Sistema crece, y crece el reconocimiento mundial, no a una obra del pasado sino a un proceso vivo que cada día ensaya y siente, la música y su país.




Foto Per Endström