una gozada
Música 17 de Mayo del 2008
El concierto es la actividad musical que tiene más prestigio, se va a conciertos, se paga, se hacen críticas; pero poco se comenta de lo que pasa en los ensayos previos. Parece que esto sólo concierne a los artistas involucrados, y es una lástima porque el ensayo es una cosa mucho más viva y emocionante que el propio concierto, lleno de protocolos y contención. En el ensayo es donde la música surge y se transforma, donde los que participan están más relajados (y me refiero especialmente a grupos de aficionados) y son capaces de entregarse (ojalá fuera siempre así) sin miedo a las equivocaciones, hay permiso para equivocarse. Hay risas, a veces comentarios (más bien demasiados), las sopranos pierden la verguenza y pitan como se debe, entre los tenores ninguno espera salvar la patria y hasta ocurren de vez en cuando los milagros cotidianos, una frase que surje como la habías pensado, todo el mundo respira donde debe o las contraltos cantan como se lo habías pedido 50 veces. La magia musical la encuentro con más frecuencia en los ensayos que en los conciertos, no solamente oyes los cambios y los progresos, los sientes, los ves, en las caras, en el cuerpo de la gente, en el aire. En ocasiones esta magia llega al concierto y entonces es un verdadero éxito, que la música salga como debe y que la gente que la interpreta esté con el ánimo y la actitud adecuada, seguros, relajados, entregados.//. Ayer la UOM tuvo uno de estos ensayos inolvidables, primero dentro de la Iglesia de Santa Payesa preparando la Misa que da inicio al III Festival Coral de Primavera mañana domingo, y luego en la sala donde se reúne la gente de la parroquia, aquí seguimos trabajando algunas piezas del próximo concierto. La acústica era espectacular, el baterista tenía las pilas súper puestas y el coro disfrutaba repitiendo todo lo que se les pedía e incorporando las correcciones de inmediato. Pim pum pam, una gozada.




Foto Per Endström
Si fue una gozada ensayar con el “baterista”; pero para mi lo mejor fue, cuando vi al “Molt Honorable” Juan Abril, a sus ochenta y tantos años, mover el cuerpo al son de la canción “Plomes al vent”,¡como disfrutó del ritmo y contagiarnos a los demas tenores!.Supongo que los demas se dieron cuenta.¡¡Sempre endavant!!
jo que gran anécdota y me la perdí!, gracias. En Joan es super!