Están a punto de aprobar una ley aquí en Mallorca que permitirá a los ex presidentes del Parlament mantener el trato de Molt honorable Senyor (o Senyora) después que hayan finalizado sus funciones. Todos los grupos parlamentarios han respaldado la propuesta, unánimemente. Quedarse con el título y las atenciones protocolarias correspondientes, de por vida. Debe ser como el pálido reflejo de pertenecer a algún tipo de aristocracia. Estas son las cositas así como anacrónicas y medio cursis que nos cuesta entender a los que venimos del Caribe, sin más príncipes que Juan Luis Guerra y Carlos Vives.
A menos que mantener el Molt honorable signifique algún tipo de privilegio, ventaja económica o puesto de parking especial. En ese caso, lo entendemos perfecto.




Foto Per Endström