Recuerdo claramente a Rubén Cova explicándome en el Núcleo Montalbán, hace como 14 años, como evaluaba la “producción” de niños instrumentistas de cada Núcleo (el Sistema venezolano de Orquestas Infantiles y Juveniles se organiza en torno a “núcleos”, un tipo de escuela de música de entre 100 y 300 niños donde cada día se ensaya en los diferentes niveles de orquestas, desde pre-infantil hasta infantiles o juveniles según el Núcleo). Me decía, “Irina, igualito que en los juegos olímpicos. Quitas la mejor calificación y la peor, en este caso a los extraordinarios y a los muy malos, y te fijas en los que quedan en medio”. Los del medio eran los que verdaderamente reflejaban el nivel de enseñanza del núcleo. Rubén decía que en cualquier núcleo podía caer un talento, una estrella, e igualmente en todos había algunos niños que no tenían las condiciones para alcanzar un alto nivel de ejecución instrumental. Los del medio reflejaban el trabajo del equipo docente, del director, y en cada nueva evaluación, estos chicos del medio eran quienes mostraban el progreso del Núcleo.//. De vez en cuando recupero esta forma de evaluar que encuentro interesante por lo representativa, y además sirve para casi todo, tomas una vida cualquiera y le quitas los picos de éxito y los malos momentos, y a lo que te queda le preguntas ¿ha sido útil, ha sido feliz?; repasas los años de vida laboral y haces lo mismo, quitas por encima y por debajo, y ves si has dejado algo, algo bueno para los demás y algo bueno para ti mismo. Por supuesto hay matices, si en las crestas tu pareja es una maravilla y en los valles te da una paliza, no te puedes quedar con lo del medio…//. Mira lo que sale del deporte…



Foto Per Endström