peligros de las artes
Cine, radio y TV, Textos y poesías 3 de Mayo del 2008
Los alcohólicos lo son para toda la vida aunque hace años que hayan probado la última gota de alcohol, igualmente un diabético lo será hasta después que le cierren la tapa de la caja. Hay adicciones y hay enfermedades y a veces es difícil saber donde empieza una y comienza la otra (si no que le pregunten a ciertos políticos de esta maravillosa isla, que se revuelven en la coca, el sexo desaforado o el robo y se sienten tan enfermos que se internan en clínicas; a la cárcel no van a hacer terapia ni de vaina).//. Hace años que dejé de ver cine serio, de autor que se llama, porque me podía pasar una semana deprimida, abducida o eufórica según la peli, a veces más de una semana. Y era difícil explicar a un ¿qué te pasa? que estaba así por aquella película que había visto un domingo hace quince días. Con algunos libros me sucede lo mismo, no debería leer nunca dentro del calendario escolar, porque a) me trasnocho, b) todo lo que veo, oigo y siento queda afectado por el tema o el ambiente del libro, y c) llego a la última página y me queda un mono horrible (dícese aquí del síndrome de abstinencia).//. Conozco mis límites así que me mantengo entre ellos: películas de ciencia-ficción, de mostruos, series de polis; bibliografía técnica y best-sellers con temas históricos o religiosos; pero claro, aparte de la orientación de la censura en las pelis y las críticas de la contraportada, estoy a merced de escritores y directores…




Foto Per Endström
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