
Al salir de clase hoy me ofrezco para llevar a uno de los alumnos que espera el autobus justo frente a nuestra furgoneta. Acepta y por el camino le voy preguntando sobre los estudios, y me sorprende saber que es policía local (poli de verdad con pistola y todo), trabaja de noche de 22 a 6 de la mañana y en el día viene al campus a sacarse la diplomatura en educación física. Quedo bastante impresionada y le comento que sus padres deben estar orgullosos, ríe y dice que sí pero que se quejan de que lo ven poco. Otro chico de 20 años que estudia y trabaja, sin aspavientos ni cara de qué difícil.//. La juventud florece en todas partes.
Aina Vadell, 20 años, estudiante de 2º curso de fisioerapia en la UIB y monitora de tiempo libre o como se dice aquí en Mallorca, monitora “d’esplai”. Va el sábado pasado con un grupo de niños cruzando un paso de peatones y se da cuenta que les viene encima un coche que no respeta la luz roja. Mueve a los diez chicos que llegan a la acera pero ella queda en medio.//. Sigue en la UCI, diversos traumatismos craneales y rota por todas partes, en coma. Hoy la novedad ha sido que ya respira sola, que le han quitado el respirador.//. Y pienso, si uno de esos niños hubiera sido hijo mio, ¿qué haría?, ¿cómo se paga una deuda así?… veo una foto suya en el diario y se me salen las lágrimas, cómo podía imaginar ella que sus cursos de monitora la llevarían al borde de la muerte. Qué sentirán esos padres que llevan cada sábado a sus niños al club d’esplai, como cualquiera de nosotros cuando dejamos a los nuestros en el cole el día que tienen un paseo. No se puede prever, no se puede anticipar, sólo rezar porque haya cerca de nuestros hijos una Aina Vadell dispuesta a todo por ellos.



Foto Per Endström