Para Catalina
Familia, Textos y poesías 30 de Abril del 2008
Casi acabándome el tercer libro, “Eclipse” (que por cierto me tiene apartada del blog, porque las horas psicológicas son elásticas pero las del reloj no) tengo un par de observaciones (y ahora tocan las negativas) a esta novela romántica que tanto nos gusta.//. Cuando ves a tu alrededor, qué tipo de mujeres encuentras? Hay mujeres muy distintas ciertamente, pero me gustaría que te fijes para empezar en ti misma. Estudiando una carrera, con la ilusión de vivir con tus amigas en otra ciudad, de ganar tu dinero, de viajar. Esto refleja un movimiento hacia la independencia, la libertad, pero también hacia una mayor responsabilidad, la de llevar las riendas de tu vida y tomar tus propias decisiones. De cuidarte también porque salir adelante fuera del nido familiar implica ser capaz de autoprotegerte, de cuidar de ti misma “en cuerpo y alma”. Ya no será imprescindible que te acompañe a urgencias si no te encuentras bien, irás por tus medios como un símbolo más de autonomía (vale, claro que te acompañaré si quieres…). Y ahora veamos cómo es la protagonista de nuestra novela: débil, frágil, patosa, dependiente. Otra Ceniciente que necesita que llegue un príncipe (esta vez vampiro para variar) que la saque del letargo de una vida aburrida, que la catapulte a la aventura, que la haga sentir bella (¿no te fastidia que la prota se llame “Bella”, como la Bella y la Bestia?, es tan bobo) porque ella se ve a si misma como simple, feucha, indigna del megatío que le ha tocado casi por suerte; ya sabes como dice: “mi milagro personal”. Dispuesta a dejarlo todo (aunque no parezca mucho lo que deja en comparación con escaparse con un millonario, guapísimo, superdotado, pianista y compositor…) por una vida de la que al menos hasta el momento casi no conoce las consecuencias. Que no se te pase por alto que Edward es sobreprotector hasta lo patológico y celoso aparentemente controlado, dos características que deben hacer que a una se le prendan las luces rojas de “peligro”. Pero él no es quien me fastidia, es ella, la princesa de siempre, la Blancanieves, Aurora, Yazmín, la que no echa pa´lante por si misma y necesita un salvador que le de sentido a su vida. Cata, el amor no es el que le da sentido a la vida, una vida plena es la que da sentido al amor, la que lo engrandece, acercarse al otro llevando el tesoro de tu propia autonomía, de tu felicidad personal que sumas a la de la otra persona. Que no sean tus debilidades las que te muevan hacia el otro, que sean tus fortalezas!!




Foto Per Endström
¡OH! Que bonito, hoy te has propuesto hacerme llorar. Leyendo las lineas se me han humedecido los ojitos y ahora (mientras escribo) me pican un poco. Pro no voy a llorar.
Tus observaciones respecto al libro son muy buenas, es verdad que Edward es sobreprotector hasta lo patológico y eso es algo malo, y que Bella (que en realidad se llama ISABELLA lo que pasa que le gusta que le digan BELLA) quiera ser rescatada no estoy muy de acuerdo, pro be pronto averiguaras la verdad.
A parte del libro, pues es verdad las ultimas lineas que has escrito me gustaron mucho. Es verdad que algunas personas buscan la protección en otras. Eso no quiere decir que yo quiera encontrar protección en la persona a quien quiera, pero en parte creo…que todos queremos que alguien nos venga a salvar…”Yo no quiero ser solo Lois Laine, también quiero ser Superman” como dice Bella.
Que madraza es la Irina, no te asustes tanto linda, Cata está bastante clara y volará, volará como lo hiciste tu.