concursos de canto

Categoría: Cine, radio y TV
19 de Abril del 2008

Son miles los que con ilusión se apuntan a las pruebas y castings de todas las versiones de operación triunfo-tienes talento-nace una estrella-factor X, etc. que hay aquí y en todas partes. La mayoría se queda en el camino, algunos desilusionados, otros contentos por la oportunidad, algunos indignados por los chanchullos o tongos que les ha parecido identificar. Quien se presenta a un concurso nunca siente que lo hace mal, por eso lo de las academias que te enseñarán o pulirán tiene tanto gancho, reconocerán mi talento, sacarán provecho de mi potecial. Lo que encuentro escandaloso y retorcido es lo que se hace con el material filmado que los aspirantes dejan a las empresas que convocan los concursos: kilómetros de cinta, o hablando en moderno, gigas y gigas de datos con versiones desafinadas, interpretaciones malísimas, voces insólitas, personajes fellinescos, chiquitos de la calzada potenciales. Y aquí está el segundo negocio, el currículum oculto: la exposición pública, la burla, el engorde de los programas de zapping con el rídiculo del inocente. Que da un montón de risa, pues si, a mi no, pero si, lo entiendo. Creo que no es sino estimular esta parte brutal que tenemos de reirnos del débil, del tonto, del que se cae… del que canta mal.