“la he matao, ahora estarás callada, te quiero mucho”

Categoría: De la vida y de la muerte
16 de Abril del 2008

Le cortó la cabeza a su madre. Paseó con ella envuelta en un trapo, comentando al que pudiera escuchar, que allí la tenía. Iba desnudo de cintura para arriba y llevaba una cinta alrededor de la cabeza. LLegó hasta el ayuntamiento y en las escalinatas dejó la cabeza. Leo que sufría problemas mentales, que la madre desde hacía tiempo tenía una orden de alejamiento contra su hijo. La madre de 56 años regentaba un estanco, el hijo de 34, un bar que ella le había dejado. Esto ocurrió el lunes en un pueblo de Murcia llamado Santomeras.//. Matar a la madre. Solo pienso en aquel título de película: lo que la verdad esconde. Matar a la madre. La relación más secreta, la menos ventilada, el vínculo para el que todas las críticas están prohibidas. La navidad y la madre. Temas tabú. De la navidad son ya hordas los disidentes cada vez menos silenciosos, pero apostatar de la madre a viva voz, casi es pecado la idea.
Claro que este tipo estaba loco.

anécdota de ópera y de primera mano

Categoría: Música
16 de Abril del 2008

Uno de los cantaires de la CUOM, el amigo Joan Vives gran conocedor del género, formó parte del Coro Operático de Mallorca allá por los años sesenta. Me pasa esta anécdota que presenció desde el escenario…

“Como curiosidad de estas que pasan con un sentido humorístico y que al cabo de bastante tiempo vas recordando, te diré que representándose la ópera AIDA, en el ya desaparecido Teatro Lírico, que estaba ubicado en lo que hoy son los jardines  de la Reina, en su montaje trajeron un camello para dar mas realidad a dicha obra. La fatalidad fué que el animal estando en escena, se le ocurrió hacer un “pipi”(hasta aquí todo normal). El caos vino después, puesto que el reguero del “pipi” fué bajando, ya que el escenario tiene un declive hacia el público, y por supuesto, hacia la concha del apuntador. El apuntador que era el Sr. Anglada,  no sabia donde meterse, puesto que dicha riada iba directamente a su persona, y por cuyo motivo solicitó la ayuda del barítono que cantaba mencionada obra y que estaba en escena en aquel momento y que era el Sr. Simorra, teniendo éste el acierto de poner el pié delante de tal arroyo para desviarlo al lado de la concha, con el consiguiente alivio del apuntador. Pero aun no acaba aquí la cosa ya que el camello de marras estaba situado delante de una puerta del decorado por donde tenía que entrar el tenor, y que habiéndose puesto terco el animal en no moverse y la obra no podía pararse, el tenor no tuvo mas remedio que entrar por una ventana…”

Ahora diríamos, “cosas del directo”…  y para que tenga cara la anécdota, una imagen de Joan junto al tenor Mario del Mónaco.

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