Siempre había relacionado este término con el exilio (o los exilios más bien) de los judíos fuera de la tierra de Israel y su posterior dispersión por todo el mundo. Pero cada vez que me encuentro en la red, en el facebook o en el correo, con un venezolano amigo que resulta que ahora vive en Nueva York, Costa Rica, Miami, Barcelona, Alemania, Boston, Madrid o Estocolmo; me viene a la mente esta palabra. Venezolanos repartidos por el mundo, exilados en menos de 20 años, en menos de 10… de pronto tengo compañeras de bachillerato en centroamérica, ex-alumnos del Núcleo San Agustín en Nueva York, familia en Miami y yo en Mallorca. Hace 20 años me carteaba con gente de otras latitudes, pero eran de allí o estaban de paso, colombianos en Colombia, belgas en Bélgica, o venezolanos que hacían el doctorado en Estados Unidos o mis hermanas cuando estudiaban en Suiza. Ahora se trata de gente que conociste en Caracas y han cambiado de mundo. Vivimos nuestro propio galut que salpicado de diversas razones es cada vez mayor. Me pregunto si querremos volver alguna vez a la “Tierra de gracia” de Colón, nuestra tierra prometida, perdida.



Foto Per Endström
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