Nacido alrededor del 840 y muerto en el 915, fue un monje de la abadía benedictina de Sant Gall en Suiza. Esta abadía destaca especialmente dentro del estudio del Canto Gregoriano por la cantidad y calidad de los manuscritos in campo aperto (el canto no está escrito en pentagramas o tetragramas sino expresados a través de trazos curvos o rectos encima del texto latino) presentes en su biblioteca. De hecho, se llama sangalesa a toda una familia de manuscritos que utiliza este tipo de escritura adiastemática (sin líneas que identifiquen las notas). El monje en cuestión era tartamudo, de allí el Bálbulus, balbuceante, y seguramente escribía mejor de lo que hablaba ya que se le reconocen varios trabajos importantes como una recopilación de leyendas y anécdotas sobre la obra unificadora de Carlo Magno (Gesta Caroli Magni), una biografía del propio Sant Gall y se le atribuye la creación de las secuencias, una forma tardía del gregoriano que consistía en convertir en melodía silábica (una nota una sílaba) los largos melismas (muchas notas con una sola sílaba) al final de los aleluyas, con lo que esta “cola” se separaba del aleluya original y se convertía en una pieza nueva. Demasiada información para contar uno de los aportes más interesantes del monje… resulta que en una carta que forma parte de su correspondencia explica el significado de unas letritas que aparecían en los manuscritos de canto, se escribían arriba o abajo de los dibujitos (neumas en campo abierto) e indicaban diferentes cosas: si la nota subía (”L” de levate), se aceleraba (”c” de celeriter), si había que esperar (”x” de expectate), si se quedaba igual (”eq” o “e” de equaliter) y unas cuantas más; me gusta en especial la “m” de mediocriter que no es de mediocre sino de moderadamente. Estas letras, también conocidas como letras significativas o romanianas (las habría explicado en Sant Gall un monje llamado Romanus venido de Roma) se encuentran en diversos manuscritos desde Inglaterra a Suiza.//. Con este aporte de Notker se fue perfilando la comprensión e interpretación de los manuscritos gregorianos, puso su grano de arena con aquella carta del S. X, que igualmente podría haberse extraviado…
Hoy he escuchado un nuevo concepto de amistad que me ha encantado, Llorenç dixit: Amigo es al que llamas para pedirle que se quede con tus hijos porque tienes un problema, y no se sorprende, va y asume. No lo verbalizó exactamente así pero esto era. Lo completaría con ¿a quién llamas de madrugada para que te traiga una medicina?. //. La amistad tiene mil bemoles, pero hay dos puntos incuestionables, la disponibilidad y la confianza, lo demás son romanticismos, vapores etílicos. Por más powerpoints que te envíen (reenvíen más bien) de “hay alguien pensando en tí”, amigo es el que está “al pie del cañón”, aunque no se hablen cada dos por tres, aunque no viva a la vuelta de la esquina.
La conciencia de que el tiempo es elástico la tengo hace mucho. Mi ejemplo típico es como aparecen minutos y horas de la nada cuando estás enamorado, puedes tener la agenda a tope que siempre encontrarás un huequito para verte, para unos besitos, para escribir dos cartas a las tres de la mañana. El otro ejemplo, más complicadito, es como se pueden hacer tres cosas a la vez y pensar en dos más al mismo tiempo. Resulta que ya has estado pensando y haciendo estas cosas mucho antes de ponerte en ello. Lo del espacio lo encuentro más impresionante. Cómo podemos sentirnos absolutamente plenos sin salir de casa tres y cuatro días, con la certidubre de que todo lo que necesitas para ser feliz está allí, y un poco después lees una noticia de la otra punta del planeta y ves que aquello también te pertenece o que tu le perteneces, pero luego te montas en un avión y llegas a una nueva ciudad y te dices, estoy en mi casa. El espacio vital también es elástico, va de tu casa y tu ciudad al mundo, de ida y vuelta.
Al final, siempre me he sentido simplemente terrícola.
Mirando páginas de cine descubro que los trailers, son una cosa bastante más compleja e importante de lo que creía. En Caracas la mitad del entretenimiento de ir al cine era para mi justamente los trailers, si llegaba tarde y no podía mirar los avances de las nuevas pelis me parecía que había perdido la mitad de la entrada. Además me encantaban los documentales de Viajando con Polar, y las noticias, que por cierto nunca entendí muy bien por qué se veían tan mal. En fin, el punto es que un trailer puede ser un theatrical trailer o un teaser trailer (esto lo encontré en la Wikipedia en inglés). El primero es largo, los típicos del cine, y el segundo dura menos de un minuto y debe tener mucho impacto. Hay profesionales del trailer, empresas especializadas en el montaje de esta vía de marketing del cine (ver Kaleidoscope), de la que depende en parte el éxito posterior de la peli, al menos la afluencia de público a las salas. Como se preparan muchas veces antes de que esté terminada de filmar, los montajes pueden no respetar la cronología en las escenas y tienen libertad para utilizar música diferente, voces que no aparecerán en la versión definitiva y cualquier trampita que pueda mejorar el anuncio como producto comercial. Así que el cooming soon que nos acostumbramos a ver de niños y parecía una propaganda inocente viene con toda la artillería para arrastrarnos a salir de casa. El último ejemplo, Jumpers. Si has visto el trailer ya lo has visto todo.




Foto Per Endström